Washington. Los abogados de Dzhokhar Tsarnaev, sospechoso de colocar una bomba en el maratón de Boston 2013, reclaman hoy al tribunal desestimar la pena de muerte tras múltiples errores reportados durante la aplicación de esa sentencia en Estados Unidos.
La defensa solicita a la corte desestimar la pena de muerte como posible castigo debido a la cantidad de pruebas de que gente inocente ha sido ejecutada recientemente en el país, indicó una comunicación de los abogados.
Asimismo, recabaron una «repulsión pública a lo largo de todo el mundo por el espectáculo de las ejecuciones fallidas», como la acontecida el 29 de abril en Oklahoma, cuando un convicto agonizó durante casi 45 minutos al aplicársele una inyección letal no probada.
Los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev resultan sospechosos de hacer estallar el 15 de abril del año pasado bombas de fabricación casera preparadas en ollas de presión, colocadas en mochilas cerca de la línea de meta de la maratón de Boston, lo cual provocó la muerte de tres personas y heridas a unas 260.
El último enfrenta una potencial pena de muerte y comparecerá ante un tribunal en noviembre; su hermano fue muerto en un tiroteo con la policía poco después de la masacre, de acuerdo con la versión oficial.
El presidente Barack Obama pidió días atrás investigar las fallas durante la ejecución del afroestadounidense Clayton Lockett en Oklahoma, acción que consideró un hecho profundamente perturbador.
La polémica pena parece merecer el calificativo de cruel, inhumana y degradante, además de que también pudo violar la Octava Enmienda de la Constitución norteamericana, donde se establece «que no puede infligirse un castigo cruel e inusual», advirtió este viernes la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
El portavoz de la mansión ejecutiva, Jay Carney, reconoció el 30 de abril que la ejecución quedó por debajo de los estándares humanos.
Un reciente estudio de la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias, reveló por su parte que un cuatro por ciento de los condenados a muerte en Estados Unidos son inocentes.
De los casi mil 300 sentenciados exculpados en los recientes 25 años, 87 fueron librados de cargos en 2013, por lo cual muchos entendidos cuestionan cuántos inocentes más siguen presos o cuántos han sido ejecutados injustamente en esta nación norteña.









