
El peso mexicano siguió afectado por el alza del dólar en plazas internacionales y la debilidad del mercado petrolero, y cerró en 19.1035 unidades por la divisa estadounidense, un retroceso de 3.95 centavos.
Sin embargo, el peso acumuló una apreciación semanal de 0.29 por ciento en un período en el que el Banco de México subastó 200 millones de dólares para apuntalarlo.
La moneda local sigue muy dependiente de las noticias económicas y financieras procedentes de Estados Unidos, su mayor socio comercial, y luego de que un informe elaborado por la Universidad de Michigan da cuenta de un sorpresivo retroceso en el índice de confianza del consumidor.
También la incertidumbre respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (la quinta ronda iniciará aquí la semana próxima) impacta sobre la moneda mexicana.









