La violencia contra la mujer es cualquier acto que ocasiona daño psicológico, físico o sexual; en este sentido, abarca la violencia familiar, la prostitución, la esclavitud, el embarazo forzado, violación, trata de mujeres y niñas, insultos y discriminación.
La doctora María Eugenia Torres Castillo, psiquiatra del Hospital General Regional No. 36 “San Alejandro” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Puebla, explico que una de cada tres mujeres sufren de violencia, provocada principalmente por su cónyuge o pareja sentimental.
La especialista mencionó que el 70 por ciento de las mujeres con depresión que acuden a los servicios de psiquiatría del IMSS-Puebla presentan maltrato dentro del núcleo familiar.
En la violencia contra la mujer existe un ciclo que se basa en tres fases, la primera llamada acumulación de tensión, que consiste en creer que puede controlar la situación mediante la negación; la segunda fase es la crisis, que se caracteriza por los golpes, y la última etapa conocida como la luna de miel, sucede cuando el agresor se arrepiente y convence a la victima que todo va a estar bien, reconciliándose, volviendo todo a la calma por un corto periodo hasta que se vuelve a repetir la tensión.
La doctora Torres Castillo explicó que el nivel cultural, las creencias religiosas y la dependencia económica juegan un papel muy importante en la mujer que se deja maltratar. Además, el temor a la soledad, el miedo a dónde ir, por el futuro de los hijos y por la respuesta negativa de la familia y de la sociedad, en muchas ocasiones provocan el silencio de la mujer, los golpes y maltrato cotidiano del agresor que en ocasiones llega hasta la muerte.
La especialista refirió que la mujer que sufre de violencia presenta cuadros depresivos, ansiosos, siente enojo e indiferencia afectiva, niega las agresiones, muestra miedo, baja autoestima, aislamiento social, lesiones difícilmente de creer que son accidentes, siente culpa por ser maltratada, descuida su imagen y tienen comportamientos suicidas.
Algunas señales de alarma durante el noviazgo, que indican agresividad en la pareja son la invasión del espacio; burlas, estar vigilando a la novia constantemente por el celular, insultos, obligar a tener relaciones sexuales sin el consentimiento de la mujer, celos excesivos, amenazas, prohibiciones para salir a trabajar, gritos, empujones, jalones de cabello, privación de la libertad y utilizar el chantaje para continuar la relación.
Recalcó que para evitar un hombre violento, se debe llevar una adecuada educación en la familia, ya que las que crean hombres machistas y violentos son las propias mamás, por lo tanto comenta que desde pequeños se les debe enseñar que las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos y obligaciones y trabajar desde el hogar por una equidad de género.
Finalmente, la psiquíatra recomendó a las personas que viven bajo la violencia, mejorar su autoestima, convencerse de que pueden ser independientes, denunciar a la persona violenta y acudir con un especialista para mejorar su estado psicológico.









