«Te deseo lo mejor en la Roma pero no es la manera de hacer las cosas», le recriminó ayer un aficionado del Espanyol al salir Osvaldo de la ciudad deportiva del club catalán. El delantero, que no contestó ni a las preguntas de los periodistas presentes, esbozó una sonrisa amarga y se marchó con su coche tras haber firmado unos autógrafos, los últimos como jugador blanquiazul. Muchos se esperaban un adiós oficial, en una rueda de prensa o con una declaración a la afición, pero no fue así. Osvaldo deja el club con el que había marcado 12 goles en la última temporada de la Liga y había destacado como referencia absoluta en la delantera, aunque su papel en el vestuario nunca fue ejemplar. Pero Osvaldo no se quería marchar, en cualquier caso, del Espanyol. El dinero ha tenido la culpa.
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Osvaldo, un adiós poco deseado









