Este año tres películas nominadas al Oscar enfrentan a Hollywood dándole la espalda a la realidad, refugiándose en la melancolía del pasado, la dulzura de la imaginación. Medianoche en París, Hugo y El Artista son, definitivamente, lo mejor que la industria del cine de Estados Unidos logró en el 2011.
Sobrevivir al cambio (El Artista), revalorar el pasado (Hugo) y la evasión de la realidad para instalarse en la fantasía (Medianoche en París) son las experiencias que narran estas películas, aunque también son un síntoma claro de la situación que atraviesa Hollywood.
Si las mejores películas de Hollywood hablan del pasado, ¿qué denotan del cine que se sitúa en el presente? Se mira hacia atrás como una reflexión para entender el presente, esa es una idea obvia, aunque también se contempla el pasado como una opción ante una realidad poco favorable.
Entre 2011 y 2012 Hollywood termina alguna de sus sagas más jugosas: Harry Potter, Crepúsculo y Batman. Las dos primeras son meros entretenimientos con poco o ningún mérito para la inteligencia del espectador; Batman muestra cómo un cineasta comprometido, Christopher Nolan, replantea una vieja idea.
De las nueve películas que aspiran al Oscar como mejor film seis se ubican en el pasado, este puñado de cintas plantean diversas cuestiones: Hollywood se ha quedado muy atrás con respecto a la vanguardia fílmica, el único rastro de ello es El árbol de la vida, que ubica el pasado en la intemporalidad. El film de Terrence Malick ganó la Palma de Oro en Cannes y fue imposible descartarlo como Mejor Película.
La mayor industria del cine prefiere la corrección como marca, sacrifica la creación aventurada por los mecanismos que incomoden a pocos. El año pasado la muy sobria El discurso del rey se impuso a las logradas El origen y El cisne negro. Ante estas decisiones los grandes corresponden dando la espalda a la realidad y viviendo en fantasías que rayan en lo maestro.
No es coincidencia que dos piezas clave de la renovación del cine estadounidense en la década de los 70, Woody Allen y Martin Scorsese, hayan hecho películas en las que llegan a una conclusión: es mejor vivir en la fantasía, la realidad es un terreno árido, no cambia.
El Artista es, quizá, el film favorito, y el preferido del ‘dios de Hollywood’, como la misma Meryl Streep llamó al productor Harvey Weisntein (productor de El Artista, aunque es una película francesa), aunque no está ni de cerca de la maestría emotiva de Allen o Scorsese.
Ya veremos cómo reacciona Hollywood a sus máximos premios.
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