
DOCTORES EN DERECHO: RAFAEL SÁNCHEZ VÁZQUEZ, MARCOS GUTIÉRREZ AYALA, BLANCA YAQUELIN ZENTENO TREJO, ROSA ELIA ROBLES MEDINA, VALENTÍN ARMENTA RAMÍREZ, SINODALES DEL EXAMEN DOCTORAL DEL NOTARIO MIGUEL ÁNGEL TEJEDA ORTEGA.

FAMILIARES Y COMPAÑEROS DEL DOCTOR EN DERECHO MIGUEL ÁNGEL TEJEDA ORTEGA.
Doy a conocer el mensaje que me envío mi hija la Abogada ROCÍO TEJEDA HERRADA, en relación a la obtención del grado de Doctor en Derecho en la máxima casa de estudios de Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Escribir estas líneas, conlleva inevitablemente un acto de amor en cada hecho y sentimiento enunciado; no por ello es un poema o palabras sin objetividad alguna, al contrario, escribir esta carta narrando el acontecimiento que dejó impregnado en mi persona la obtención del Grado de Doctorado por el abogado Miguel Ángel Tejeda Ortega, quien es además mi papá, lo hace doblemente satisfactorio, pero también verdadero, ya que he tenido el privilegio de tenerlo como guía en mi niñez, y ya en mi vida adulta, como mi mentor y maestro en Derecho. Gracias a Dios, nuestro parentesco me ha permitido ser una de las compañeras en su camino de vida y trayectoria profesional, siempre de la mano de mi mamá la Abogada María del Carmen Herrada Martínez, su fiel cómplice y amiga, es así, que como su hija, sin los velos de las expectativas o disfraces sociales, como testigo de cada lucha interna o externa que entiendo el significado real de este logro; porque los procesos para llegar a un objetivo son la verdad revelándose de quién eres a cada paso, es el desafío persistente de mantenerse firme y puesto los ojos en el objetivo; no porque el título sea el fin en sí mismo, sino que el amor y la pasión por el conocimiento son la sustancia que impulsa al estudiante a seguir investigando, pero lo más importante, aprendiendo, y puedo afirmar con certeza que el Derecho fluye y palpita en la existencia que es mi señor padre, y el título adquirido es sólo de su entrega constante al conocimiento.
El examen de grado tiene como objetivo que el postulante defienda un trabajo de investigación ante un comité de expertos, en el que se busca cómo fin último la exaltación del conocimiento y el acercamiento de los participantes a vivirlo con entrega total al dialogo como era en la antigua Grecia, para preservar la memoria y permitir el nacimiento de nuevos exploradores en el campo del pensamiento. Puedo declarar con honestidad que presenciar el examen de grado de mi señor padre ante cinco jurados, me ha dejado más enamorada e intrigada de lo que significa el Derecho en la humanidad.
La celebración de un grado, no es el título colgado en un muro como letra muerta, es un proceso de vida, que se gana y defiende a cada momento, porque ser doctor es sustantivo, un papel que conlleva un camino eterno de reflexión y exploración; es el ejemplo de que la vida se puede vivir en búsqueda de la virtud, como la esencia misma para alcanzar la felicidad y la plenitud; porque un grado no es el reconocimiento externo que busca sobreponerse a los demás, es contagiar la inspiración y pasión de que la vida es conocimiento, y mediante este nos acercamos más al equilibrio y al sentido de la existencia.
DR. MIGUEL ÁNGEL TEJEDA ORTEGA.









