
Cinco tomas clandestinas subterráneas reveladas en un ducto en la colonia capitalina de Santa Inés, Azcapotzalco, por las que se fugaban miles de litros de gasolina, parece obra de topos.
Las perforaciones se hicieron en un ducto de Pemex que atraviesa la Ciudad de México a lo largo de la Avenida 16 de Septiembre, una zona densamente poblada y muy transitada, por lo que cualquier accidente hubiera sido muy fatal.
Lo inverosímil es que, según los vecinos, los ladrones las operan desde hace cinco años y se sabía de su existencia pues siempre en el lugar hay un fuerte olor a gasolina, en particular cuando comienza a salir el sol.
En diciembre pasado, dijo a la prensa nacional uno de los pobladores, personal de Pemex examinó las excavaciones que están sobre la avenida y supervisaron el ducto para detectar tomas clandestinas, pero no descubrieron nada.
Según las investigaciones, los huachicoleros (nombre popular que se les da a los ladrones de combustible) alquilaron una bodega enclavada encima del conducto y abrieron un pozo hasta llegar a las tuberías, e hicieron una galería a lo largo de estas para abrir cinco huecos de dos pulgadas e instalar en ellas mangueras.
La obra ingeniera enlazó las tomas para construir una red por debajo de varias calles importantes, unidades habitacionales, mercados, escuelas, estacionamientos y oficinas.
En la superficie, por encima del ducto subterráneo, unos pilotes amarillos marcan la zona por donde corre la tubería, precisamente como aviso de que en el lugar no se podían hacer excavaciones para no provocar accidentes.
El gobierno de la ciudad participa en las investigaciones de la bodega que lleva el ejecutivo federal con la Fiscalía General y personal especializado de Pemex, mientras las fuerzas armadas resguardan el local cuyo dueño declaró que lo había alquilado.
Hasta el momento la situación parece estar controlada, y aunque no se han tomado medidas de protección civil todavía, hay mucha expectativa. Pemex adelantó un video en el que se observan túneles al interior del predio y las cinco perforaciones entubadas.
Octavio Romero Oropeza, director general de Pemex, recorrió el lugar del hallazgo y dijo que por ahí trasladaban el combustible desde Tula a la Ciudad de México, y que pronto se dará más información al respecto.









