Katmandú.- Nuevos acomodos de las placas tectónicas provocaron hoy cuatro nuevos sismos en Nepal, uno de ellos de cinco grados, pero sin más consecuencias que una sobrecogedora evocación al terremoto del 25 de abril.
Un reporte del Centro Sismológico Nacional consideró esos movimientos réplicas del colosal sacudón de hace 13 días, que con una magnitud de 7,9 grados y un saldo provisional de más de ocho mil víctimas mortales, clasifica como uno de los más destructivos en la historia de la montañosa nación surasiática.
El mayor de este viernes tuvo su epicentro en un punto entre los distritos de Dolakha y Sindhupalchowk, este último el más golpeado por la remezón del siniestro sábado 25 de abril, con casi la tercera parte del total de víctimas mortales.
El cuarto de esta fecha marcó 4,8 grados y se registró entre el propio Sindhupalchowk y esta capital.
En menos de dos semanas Nepal ha sido sacudido por unos 200 movimientos telúricos menores, pero pavorosos debido al efecto psicológico del susodicho, cuya fuerza fue tal que, que según una medición con GPS, levantó en peso el valle de Katmandú y lo dejó unos 80 centímetros más alto.
Hace unos 500 millones de años, el territorio que hoy ocupan Nepal y los territorios contiguos al Himalaya constituía el fondo del antiguo mar de Tetis.
El movimiento de la llamada placa india al norte la hizo chocar con la masa inmóvil de Asia y el resultante plegamiento de la corteza terrestre determinó la formación de la cordillera más alta del planeta y una vasta zona de alta sismicidad.
La elevación principal ocurrió hace unos 50 millones de años, pero los persistentes desequilibrios del sistema aún provocan desastres de triste recordación.









