Washington.- La ejecución hoy de un recluso en Estados Unidos volvió a acentuar las discusiones sobre el uso de ciertas sustancias en las inyecciones letales, criticadas por quienes la califican de práctica inhumana y violatoria de la ética médica.
Las autoridades informaron que en las primeras horas de la madrugada del jueves murió en la Prisión Estatal del estado de Florida Juan Carlos Chávez, de 46 años, quien pasó los últimos 15 años en el denominado Corredor de la muerte.
Chávez, de origen cubano, fue condenado a la pena capital por la violación, asesinato y posterior descuartizamiento de un niño en 1995.
Sin embargo, la ejecución demoró dos horas luego que la Corte Suprema de Justicia rechazara una apelación, al calificarla de táctica dilatoria, precisó el diario Miami Herald.
La defensa pidió detener la condena por considerar que la droga que se le iba a administrar al sentenciado (clorhidrato de Midazolam), puede ocasionar un «castigo cruel e inusual».
El Midazolam se usa para provocar la inconsciencia del reo antes de suministrarle las otras drogas letales, pero ha despertado la polémica desde que se aprobara su uso en septiembre pasado como parte del cóctel mortal.
El Centro de Información sobre la Pena de Muerte, una organización sin ánimo de lucro, considera que el clorhidrato de Midazolam puede ser poco efectivo como sedante y provocar que el condenado sienta un dolor innecesario cuando se le suministren los otros fármacos.
Hace dos días, el gobernador de Washington, Jay Inslee, suspendió la aplicación de la pena de muerte en ese estado, alegando que existen numerosas dudas sobre la pena capital y demasiadas fallas en el sistema.
La decisión de Inslee ocurre en medio de una creciente oposición contra la pena máxima en esta nación norteña, ante las dudas sobre la legalidad de la inyección de drogas letales que se aplica a los condenados a muerte.
Defensores de derechos humanos exigen evitar a los reos el sufrimiento innecesario e interminables minutos de agonía, como ocurrió el pasado 16 de enero cuando fue ejecutado en el estado de Ohio Dennis McGuire, a quien se le suministró un cóctel compuesto por dos sustancias, entre ellas el clorhidrato de Midazolam.
Según su defensa, la muerte por asfixia de McGuire fue «una pena cruel y poco habitual», la cual además es prohibida por la Constitución de Estados Unidos.
La pena capital ha sido abolida en 18, de los 50 estados del país, así como en el Distrito de Columbia, de acuerdo al Centro de Información sobre la Pena de Muerte.









