Durante los últimos años el Museo del Ferrocarril de Cataluña, situado a 40 kilómetros de Barcelona, España, y en el que se realizan múltiples actividades de promoción del ferrocarril, se ha orientado a la consolidación de un equipamiento de gran vapor, expresó Pilar García Fuentes, directora de este recinto, durante su ponencia, La reinvención del Museo del Ferrocarril de Cataluña, motor sostenible del desarrollo.
Dentro del marco del encuentro «Diálogos; Investigación, Conservación e Interpretación del Patrimonio Ferroviario», que realizó el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades «Alfonso Vélez Pliego» de la BUAP, el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos (MNFM) y otras instituciones, la doctora García Fuentes resaltó que «un museo es mucho más que un edificio, es un ámbito de acción donde reside la comunidad en la que se encuentra».
Expresó que este museo cuenta con una colección original de 60 vehículos muy interesantes, sólo uno de ellos está en funcionamiento, se trata de una réplica de una locomotora que funcionó en España en el año de 1948.
Dijo que este recinto en los últimos años se ha enfrentado a grandes desafíos con la finalidad de buscar recursos que contribuyan para la preservación del patrimonio industrial y gracias a este esfuerzo ha recuperado cuatro edificaciones, 18 vehículos, una asociación de voluntarios, además de una exposición dedicada a la nave del taller de locomotoras.
Actualmente la dirección del Museo del Ferrocarril de Cataluña realiza un proyecto llamado TecnoRail, el cual tiene como objetivo configurar un gran foro de conocimiento y promoción de ferrocarriles a nivel medio superior y superior con la finalidad de que, de manera creativa, niños y adolecentes conozcan el ferrocarril y sus variables.
«La capital del ferrocarril en Cataluña, desde este proyecto ha previsto liderar y coordinar las diferentes iniciativas de divulgación, patrimonio, formación, investigación y cultura del ferrocarril en todo el territorio», dijo García Fuentes.
Concluyó que pese a estos logros para el buen futuro de la conservación museológica, es importante tener pasión por el proyecto, confianza en las personas, capacidad de inspiración, habilidades comunicativas y elevar la sabiduría de los miembros que conformen el equipo.









