México llega a la revisión del T-MEC con 13 reclamos comerciales contra Estados Unidos, centrados en aranceles y medidas que la Secretaría de Economía considera contrarias al espíritu del acuerdo y que, afirma el organismo, requieren atención inmediata para sostener el equilibrio de la relación bilateral.
El documento pone en primer plano los aranceles aplicados por Washington bajo la Sección 232, que afectan al acero, al aluminio y a la industria automotriz. También incluye medidas contra productos no originarios del tratado bajo la Sección 122, restricciones en sectores específicos, el uso del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y barreras comerciales impuestas a nivel estatal.
En términos prácticos, la mayor parte de los bienes mexicanos que cumplen con el T-MEC entra a Estados Unidos con arancel base de 0%. La excepción que México lleva a la mesa está en los metales y sus derivados: acero, aluminio, cobre y algunos productos clasificados en los capítulos 84, 85 y 94, que pagan recargos aunque cumplan con las reglas del tratado.
De acuerdo con la información de TariffDesk, los aranceles de la Sección 232 para importaciones desde México llegan a 50% en metales y se aplican sin importar si el producto califica bajo el T-MEC. Ese mismo registro precisa que las tasas mostradas son recargos sobre la tarifa base de nación más favorecida y que el total depende del código arancelario específico.
Para los bienes no originarios del tratado, TariffDesk indicó que los productos que sí califican bajo el T-MEC están exentos de ese gravamen y que la Sección 232 y la Sección 122 no se cobran al mismo tiempo, porque son mutuamente excluyentes.
La situación vigente en julio de 2026 mantiene en 0% el arancel base para la gran mayoría de los productos mexicanos que cumplen con el tratado. Para acceder a ese beneficio se requiere certificado de origen y cumplimiento de reglas de origen, con un umbral de 75% de contenido regional para vehículos ligeros.
El informe entregado al Senado resumió la posición mexicana en una frase: “México ha enfatizado que estas medidas representan obstáculos significativos para el comercio bilateral y requieren atención inmediata para mantener el equilibrio de la relación comercial entre ambos países”.
Donald Trump firmó tres proclamas para imponer un arancel adicional de 50% a ciertos productos de Canadá, una medida que la Casa Blanca justificó como respuesta al trato “discriminatorio” contra exportaciones estadounidenses y que entrará en vigor dentro de 30 días.
Dicha decisión alcanza bienes que van del vino a los palos de hockey y el cemento, y se aplicará incluso si los productos están cubiertos por el T-MEC.
La hoja informativa difundida este 20 de julio por la administración estadounidense sostuvo que los nuevos gravámenes buscan compensar la desventaja que, a su juicio, enfrenta el comercio de Estados Unidos por las políticas canadienses en sectores como automóviles, bebidas alcohólicas y lácteos.
El documento precisó que quedan fuera de esta ronda de tarifas la energía, la potasa, los productos ya sujetos a aranceles bajo la Sección 232 y algunos otros bienes, entre ellos pescado y minerales críticos.
De acuerdo con la información de la Casa Blanca, las tres proclamas fueron emitidas con base en la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una facultad que, según el gobierno de Estados Unidos, permite al presidente imponer aranceles cuando otro país coloca a los exportadores estadounidenses en desventaja frente a los de una tercera nación.
El argumento de la administración de Trump se apoyó en cifras de comercio exterior incluidas en el mismo documento. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, las importaciones canadienses de vehículos automotores procedentes de Estados Unidos bajaron alrededor de 22%, equivalente a 5.6 mil millones de dólares, frente al mismo periodo de 2024 a 2025.










