
La actividad sísmica es persistente y natural en territorio mexicano, sobre todo cuando se registraron más de una veintena de movimientos telúricos, de ellos ocho con magnitud mayor de cuatro en la escala de Richter.
El más reciente, 4,2, ocurrió en el oriental estado de Veracruz, antecedido por el de mayor fuerza, 4,5, que se originó al suroeste de Río Grande, estado de Oaxaca, en el occidente.
Cerca de Acapulco, Guerrero, ocurrió otro (4,2) y en la mañana, con la misma magnitud, pero con origen en la sureña Chiapas, la tierra se estremeció levemente en esta capital, sin consecuencias que lamentar.
Otros estados mexicanos registraron movimientos de tierra en esta jornada.








