El Colegio Nacional es una institución dedicada al desarrollo de la cultura en México. El primer reto que se le presentó al físico Octavio Novaro Peñalosa, al ser informado de su ingreso, fue demostrar que estaba haciendo las cosas bien, expuso el científico en entrevista.
El ganador del Premio de Ciencias de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) 1993, ingresó al Colegio Nacional el 19 de octubre de 1995; en su opinión, la institución es crucial pues fue creada en una época en la que había confianza en México (1943).
«Para mí fue un cambio en el país, empezaban los conciertos de alto nivel con Carlos Chávez, era un renacimiento de la cultura a consecuencia de que el mundo estaba en una situación y crisis terrible (se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial). Se volteó hacia América Latina como un espacio de paz donde hasta los estadounidenses se interesaron por la zona, porque Europa parecía estar a punto de desaparecer del mapa».
El destacado físico confesó que al saberse miembro de la institución, que cumple 70 años de su fundación, le cayó un balde a agua fría. «Me habían propuesto por primera vez cuando gané el Premio Nacional, no fui elegido. Hubo una segunda ocasión, después del fallecimiento de José Ádem, uno de mis maestros de matemáticas más brillantes, tampoco fui elegido».
Pero en la tercera ocasión: «hubo muchos candidatos, como siempre sucede, y por alguna razón me tocó a mí. No puedo tener más que un enorme agradecimiento a las personas que me propusieron. Fue un enorme shock cuando me di cuenta de qué tan importante era el Colegio Nacional para el país. Marcos Moshinsky siempre hablaba del Colegio Nacional como algo importantísimo, tuve una sensación de ¿ahora cómo demuestro que soy un distinguido miembro del Colegio Nacional?»
El investigador realizó su discurso de ingreso que, dijo, parece que dejó una buena impresión, pero aún tenía que hacer algo para poder justificar a quienes creyeron en él como miembro del Colegio Nacional.
«No me atreví a dar conferencias o a escribir ponencias en el Colegio Nacional los primeros dos años, en el tercero empecé a organizar conferencias en las que tuve invitados extranjeros y secretarios de estado, luego fui a dar conferencias a los estados. Poco a poco me di cuenta que consistía en hacer lo mejor de lo mejor».
En opinión del galardonado con el Premio de la Academia de la Investigación Científica 1977, es muy importante que la física esté presente en el Colegio Nacional. «Todos los que hablaron con el presidente Manuel Ávila Camacho, le llevaron la lista de mexicanos distinguidos dentro y fuera del país. Por ejemplo Manuel Sandoval Vallarta, quien terminó la preparatoria en la Universidad de México y fue reconocido en Estados Unidos como uno de los creadores de la escuela tecnológica más famosa del mundo».
Indicó que los miembros del Colegio Nacional, además de sus obligaciones académicas, tienen la misión de explicar las distintas disciplinas al pueblo de México. «Si esto no se ha hecho del todo es culpa de nosotros, sin embargo, hacemos el intento de atraer a las personas a temas como la filosofía».
Él visitó universidades de provincia para explicar, a los pocos físicos que se están formando, lo que es su obligación, además de animarlos a seguir en una carrera que pierde vocaciones por falta de oportunidades.
«El culpable de que no tengamos más personas, en el caso particular de las conferencias de física, es mía, por ello trato de buscar temas que sean atractivos y a las personas que están trabajando en temas importantes», comentó.
El lema «Libertad por el saber», del Colegio Nacional significa, para el físico nacido en la ciudad de México en 1939, una de las importantes propuestas de la generación que reabrió la universidad, que produjo las primeras clases de ética, psicología y cuyos integrantes hicieron una labor magnifica.
«México no podrá alcanzar la verdadera libertad si no conseguimos que se dé la importancia al saber, a la educación, a áreas como las ciencias exactas, de la vida, las humanidades, la filosofía y el arte. «Libertad por el saber» es un lema que me impactó cuando me enteré que iba a entrar al Colegio Nacional, ¿cómo estar a la altura de un lema que dice tanto de lo que México más necesita?»









