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Momento Diario | En el vértice de Puebla

Mentiras verdaderas. Segunda parte: máximos históricos, mínimos cotidianos

admin by admin
julio 26, 2026
in Poder Económico | Adalberto Füguemann
Economía mundial 2026: estabilidad en el discurso, fragilidad en la realidad

“El promedio es un dato muy tranquilizador: permite que unos coman dos pollos y otros ninguno, mientras la estadística asegura que todos comieron uno.”
Adalberto Füguemann

En la primera entrega analizamos tres de las fortalezas económicas presentadas por el gobierno: inversión, comercio exterior y empleo. Cifras ciertas, aunque incompletas; veamos otros tres indicadores, recuperación salarial, crecimiento del consumo y un supuesto máximo de actividad económica.

Nuevamente, el problema no es necesariamente la falsedad del dato, sino la distancia entre lo que mide y lo que pretende demostrar.

SALARIOS: UNA RECUPERACIÓN REAL, PERO NO UNIVERSAL: El aumento del salario mínimo es probablemente el argumento más señalado y recurrido de la presentación oficial. Cuantitativamente la cifra no miente, ah, pero en términos relativos mejor se voltea la vista para otro lado.

En 2026, el salario mínimo general pasó de 278.80 a 315.04 pesos diarios, un incremento nominal de 13%. Desde 2018 ha recuperado una parte relativa del poder adquisitivo perdido durante décadas. Negarlo sería tan poco serio como exagerar sus resultados.

También aumentó el salario base de cotización ante el IMSS hasta aproximadamente 669 pesos diarios, 6.4% más que el año anterior. Sin embargo, ambos datos describen universos diferentes.

El salario mínimo beneficia directamente a quienes tienen una relación laboral reconocida y reciben remuneraciones cercanas a ese nivel. El salario de cotización del IMSS sólo representa a los trabajadores registrados ante el instituto. No incluye adecuadamente a jornaleros, comerciantes ambulantes, trabajadores por cuenta propia ni a millones de personas que viven en la informalidad, es decir, no considera a la mayoría de los trabajadores.

Además, 669 pesos es un promedio, no el salario que recibe la mayoría. Los ingresos elevados de una proporción pequeña de trabajadores levantan la media, aunque millones permanezcan muy por debajo de ella.

Para aproximarnos a la realidad familiar resulta más útil el ingreso laboral real por habitante. En el primer trimestre de 2026 alcanzó aproximadamente 3,469 pesos mensuales: unos 116 pesos diarios por cada integrante del hogar. En las zonas rurales fue inferior a 2,000 pesos mensuales.

El mismo informe señala que 30.7% de la población permanecía en pobreza laboral; casi uno de cada tres mexicanos vivía en un hogar cuyo ingreso proveniente del trabajo no alcanzaba para adquirir la canasta alimentaria de todos sus integrantes.

Hay una mejoría real, pero no una victoria definitiva. Es como si usted enviara a un hijo a la universidad y le brindara todo su apoyo y tuviera a otro trabajando a destajo ¡para pagar la universidad de su hermano! Un buen promedio para una pésima distribución.

El salario mínimo subió considerablemente; el salario suficiente todavía no llega a todos y, peor aún, el aumento real de precios lo supera con creces.

CONSUMO. CRECER 2.1% Y AVANZAR 0.1%: El gobierno informó que el consumo privado creció 2.1% anual en abril. El dato fue utilizado como prueba de la fortaleza de los hogares y de la recuperación de sus ingresos. Bueno, no nos dijeron que, contra el mes inmediato anterior, el crecimiento fue de apenas 0.1%.

Ambas cifras son correctas. La primera permite construir una narrativa optimista; la segunda describe una economía que prácticamente caminó de lado durante abril.

También debemos señalar qué está sosteniendo el consumo. Las familias pueden gastar más porque mejoraron sus ingresos, pero también porque redujeron su ahorro, utilizaron tarjetas de crédito, compraron a plazos o recurrieron a préstamos.

El consumo no siempre es sinónimo de prosperidad. En ocasiones es apenas el costo de sobrevivir. La deuda por uso de tarjetas de crédito crece al ritmo de 36% anual.

Si aumentan las colegiaturas, las rentas, las medicinas o los alimentos, el gasto familiar puede crecer sin que aumente la cantidad o calidad de lo consumido. Una familia que antes gastaba 1,000 pesos y ahora desembolsa 1,100 para comprar exactamente lo mismo incrementó su gasto nominal, pero no su bienestar.

El indicador oficial está expresado en términos reales, lo cual descuenta el efecto general de los precios. Aun así, el promedio puede ocultar importantes diferencias: mientras algunos hogares compran automóviles, viajan o contratan servicios digitales, otros concentran su gasto en comida, transporte y vivienda.

El consumo privado sí mostró crecimiento, pero un avance mensual de 0.1% difícilmente puede presentarse como evidencia concluyente de una economía vigorosa.

ACTIVIDAD ECONÓMICA, EL MÁXIMO QUE NO ALCANZA: Otro indicador festejado aseguró que la actividad económica mantenía una tendencia creciente y alcanzaba un nuevo máximo.

En una economía cuya población aumenta y cuya producción se mide a lo largo del tiempo, alcanzar máximos absolutos debería ser relativamente normal. Si México produce hoy apenas un poco más que hace un año, el índice puede marcar un récord, aunque el avance por persona sea mínimo o negativo.

La verdad aparece al comparar ese anuncio con el comportamiento general de la economía. Durante 2025, el PIB mexicano creció solamente 0.8%. En el primer trimestre de 2026, la economía se contrajo 0.8% frente al trimestre anterior. Las actividades primarias disminuyeron 1.4%; las industriales, 1.1%, y los servicios, 0.6%.

Un repunte posterior puede llevar un indicador mensual a un nuevo máximo sin borrar la debilidad previa, es claro que ese análisis se omite, por interés, por conveniencia o por ambos.

La distinción fundamental es entre PIB total y PIB por habitante. Si la economía aumenta 1% pero la población crece a un ritmo parecido, prácticamente no existe progreso individual. Hay más producción porque también hay más personas, pero la rebanada promedio del pastel no aumenta, incluso disminuye, porque hay más pobres que ricos.

DE FONDO

Las estimaciones disponibles hacia mediados de julio redujeron la expectativa de crecimiento de México para 2026 a cerca de 1.1%. Sería el tercer año consecutivo con un crecimiento inferior a 2%. Nosotros seguimos en la línea del crecimiento negativo, con base a los efectos de una pésima negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

DE FORMA

Eso no es recesión profunda, pero tampoco solidez extraordinaria. Es estancamiento administrado y casi una copia exacta de lo que ocurrió en la Venezuela de Chávez y Maduro o en la Argentina de Kirchner. ¿Usted repetiría la receta de un pastel que se quemó la primera vez? ¿Usted diría que una persona con quemaduras está mejor si observamos la parte que no se quemó?

DEFORME

Si hablamos de salarios, debemos considerar el promedio con la mediana y la pobreza laboral. Si hablamos de consumo, debemos revisar su crecimiento mensual y el endeudamiento de los hogares. Si presumimos un máximo de actividad económica, debemos calcular el PIB por habitante, eso sí mediría el bienestar, no los alegres promedios.

Tags: históricosmáximosmentirasmínimospartesegundaverdaderas
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