El realizador Jacques Audiard y la actriz Marion Cotillard emocionaron y pusieron el tono serio en Cannes con un drama, por momentos demasiado lleno de historias paralelas, pero rodado con maestría, de forma muy realista y sin condescendencia alguna por los problemas de los personajes.
De rouille et d’os es una dura historia que emocionó a la actriz cuando leyó el guion pese a no comprender realmente a su personaje, ‘Stéphanie’, una entrenadora de orcas que conoce una noche a ‘Ali’, un ex boxeador perdido que debe hacerse cargo de su hijo de 5 años.
‘Cuando leí el guión me sentí conmocionada por la historia’, explicó Cotillard en rueda de prensa en Cannes para presentar una película que forma parte de la sección oficial y que ha cambiado el tono del festival tras la comedia con la que Wes Anderson abrió el festival.
‘Normalmente tengo una comprensión inmediata del personaje al leer un guión (….). Pero en este caso, tras leer el guión, no sabía quién era ‘Stéphanie».
Un personaje que cambia mucho a lo largo de la película. De ser una mujer segura de sí misma, bella y con éxito pasa a ser una minusválida tras sufrir la amputación de las dos piernas y tener que readaptarse a su nueva vida.
Una historia basada en relatos del canadiense Craig Davidson, caracterizados por un universo de personajes desclasados, en medio del cual Audiard y Thomas Bidegain decidieron poner una historia de amor.
‘Tras mi película anterior (Un profeta), que se desarrollaba en una cárcel, sin luz, en espacios confinados, sin mujeres…teníamos ganas de ver una historia de amor, de espacios, de luz…’, explicó el director.
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