Published On: lun, May 6th, 2019

MAPACHE-CHAPULIN: DEL PRI A MORENA

 

Y… ¡brincó!

El Mapache poblano más conocido a nivel nacional e… ¡internacional!

Aquél que se “robo” la portada del número 1202 de la revista Proceso en 1999.

La imagen inmortalizada es elocuente: el personaje, pistola en mano y mal encarado, aparece custodiando la urna repleta de votos que se había robado, momentos antes, de una casilla electoral instalada en la colonia Barranca Honda de Puebla capital.

Se trataba de la jornada electoral del proceso interno de selección de candidatos del Partido Revolucionario Institucional –PRI-, en el inició de la caída del unipartidismo.

Ahora, casi 20 años después, Héctor Laug García brincó y se refugió en la madriguera de MORENA.

Desde ahí, buscará consolidar el triunfo, por todos anticipado, de Luis Miguel Barbosa Huerta.

Pues bien.

A menos de un mes de la jornada electoral extraordinaria en que se elegirá Gobernador Constitucional del Estado de Puebla, es prudente recordar lo que, en este mismo espacio, escribí el 17 de junio del año próximo pasado, bajo el encabezado de A LA CAZA DEL MAPACHE:

Hoy, agazapados, ignorados y hasta olvidados, en un rincón del cuarto de guerra.

Son cientos, miles, esperan la orden de actuar antes, durante y después de la jornada electoral del domingo uno de julio (2 de junio).

Se sienten confiados.

En el análisis prospectivo se plantea que su acción será determinante.

Como en ocasiones anteriores.

Los Mapaches Electorales.… están listos!!

Pero, no podrán actuar con libertad.

Ni habrá impunidad.

Por lo menos así se esboza en el papel.

En la Ley creada ex profeso.

Porque, más allá del Procedimiento Sancionador que prevé la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ejes rectores del proceso electoral que se inició en septiembre (febrero) pasado, existe un ordenamiento legal que busca, pretende, frenar a los Mapaches Electorales antes, durante y después de la jornada electoral.

Se trata de la Ley General en Materia de Delitos Electorales.

Es relativamente nueva.

Se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 23 de mayo de 2014.

Su prueba de fuego es el domingo uno de julio (2 de junio).

Su objeto, en materia de delitos electorales, es establecer los tipos penales incorporando nuevas hipótesis delictivas y señalar las sanciones que la autoridad jurisdiccional debe aplicar a, en este caso, los Mapaches Electorales.

Tiene como finalidad, en general, proteger el adecuado desarrollo de la función pública electoral.

Es el gobierno federal, a través de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales –FEPADE- de la Procuraduría General de la República, el responsable de investigar, perseguir y sancionar los delitos que se cometan en un proceso electoral federal.

La federación, en este caso, ha ejercido la facultad de atracción puesto que es el Instituto Nacional Electoral –INE- es el que organiza la elección (extraordinaria).

Es decir, la Fiscalía del Estado llevará el rol de Oficialía de Partes de la Procuraduría General de la República.

Para ser más claros: la pomposamente llamada FEPADE-local sólo recibirá denuncias; y, las Carpetas de Investigación que inicie deberá canalizarlas a la FEPADE-federal.

Todas, sin meter las manos.

Sin contaminar la denuncia ciudadana.

Se busca, ante todo, que el Criterio de Oportunidad que se menciona en el Código Nacional de Procedimientos Penales no sea instrumento para proteger a Mapaches Electorales poblanos.

Trabajo limpio, sin perversión.

Eso esperamos.

 

También reviste actualidad lo publicado, en este mismo espacio, el 20 de junio del año próximo pasado, bajo el encabezado de DELITO ELECTORAL DOLOSO, lo siguiente:

El Delito Electoral, como todos sabemos, es la acción u omisión  que pone en riesgo el adecuado desarrollo de la función electoral; o bien, las características que debe reunir el voto.

El bien jurídico en los Delitos Electorales, es la adecuada función electoral, entendiendo como principio de la misma el voto, así como la protección a la legitimidad del Registro Federal de Electores, de los listados nominales, y de todas las acciones conducentes a una sana vida democrática de la sociedad.

Los Delitos Electorales se persiguen de oficio.

Se consideran no graves.

Y son dolosos.

 El Mapache Electoral, en la mayoría de los casos, puede lograr su libertad mediante medidas cautelares que le imponga una autoridad jurisdiccional (Juez) y queda sujeto a proceso.

Pero este primero de julio el Mapache Electoral trabajará al filo de la navaja.

Recordemos que hoy es práctica normal que los ciudadanos hagan justicia por su propia mano.

El ojo por ojo y el diente por diente.

Aplican, en la calle, la Ley del Talión.

Por ineficacia de las autoridades encargadas de la seguridad.

Dejar trabajar al Mapache Electoral resultará peligroso.

Se podría violentar la jornada electoral del uno de julio.

Ahora, por otro lado, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales –FEPADE- de la Procuraduría General de la República, tiene identificados los Delitos Electorales recurrentes.

Encabeza el denominado ABIS-AFIS.

Es una modalidad de los delitos de alteración al Registro Federal de Electores y/o expedición ilícita de credencial para votar con fotografía.

Se presenta cuando los ciudadanos solicitan un trámite de inscripción o actualización en el Padrón Electoral y éstos ya cuentan con uno o más registros con datos distintos; o bien, usurpan la identidad de otro ciudadano, con el propósito de votar varias ocasiones, a cambio de dádivas, por un candidato determinado.

En este caso, la tecnología juega un papel importante para evitar el acto con apariencia de delito.

El Sistema Automático de Identificación de Huella Dactilar.

El Sistema Automático de Identificación de Reconocimiento Facial.

La penalidad es de las más severas.

De tres a siete años de prisión.

Y puede aumentar hasta la mitad.

Otros Delitos Electorales recurrentes, son:

Turismo Electoral o Domicilio Irregular.

Obstaculización de la jornada Electoral, del escrutinio y del cómputo.

Embarazo de Urnas.

Amenaza de suspensión de programas sociales por no sufragar a favor de un candidato, partido político o coalición determinada.

Acarreo de Votantes.

Compra del voto.

Pero hay más.

Porque en cada jornada electoral surgen nuevos Delitos Electorales.

Todo depende de la imaginación del Mapache Electoral.

Y del tamaño de la maleta… ¡con dinero!

 

Y… hasta la próxima.