Sao Paulo. Espléndida, con la complicidad de la naturaleza y la siempre deslumbrante Jennifer López, la ceremonia inaugural de la Copa Mundial de Fútbol de Brasil 2014 dio el primer toque de magia a la competición.
Eran muchas las expectativas, en medio de augurios pesimistas por el tenso ambiente social de los últimos días y la tardanza en la terminación de las obras para el grandioso evento. Pero pudo más la calidez y el entusiasmo de los aficionados.
El estadio Arena Corinthians, a tono con una megaciudad de más de 20 millones de habitantes, lucía radiante con una grama bien cuidada y una dinámica en el espectáculo cultural de primer nivel.
Con acento en los tres tesoros de Brasil, de acuerdo con la visión de la coreógrafa belga Daphné Cornez, los colores, la danza y la naturaleza descollaron ante la aparición de Jennifeer López, Pitbull y Claudia Leitte.
We area One, la canción escogida que desde ya tiene competencia con dos fuertes contrincantes, Shakira con La, la, la, y Julieta Venegas con De zurda, motivó a los 61 mil 600 espectadores presentes en particular por los bailes.
Con un vestido verde muy ceñido, Jennifer López, de todos modos, hizo gala de su carisma al aparecer junto a Pitbull y Leitte dentro de un gran balón devenido flor en el medio del campo.
Bailarines disfrazados como flores, plantas e instrumentos de percusión típicos del samba y otros ritmos del país ejecutados por la banda Olodum, marcaron la tónica de la discreta apertura cultural de la cita.
Playas, zonas frías del sur, la Amazonia y el desolado nordeste como muestra de todas las regiones del gigante sudamericano, fueron matizadas por el afoxé, la cuica, el beirimbau y el recu recu, emblemas del samba y la bossa nova.
Danza de capoeira y un homenaje al quilombo Zumbí dos Palmares, el primer levantamiento contra la esclavitud de la corona portuguesa, en el siglo XVII, resaltó el tema de los ancestros africanos.
Además, 60 gimnastas participaron con demostraciones acrobáticas y otro grupo danzario representando al sur de Brasil, a ritmo del ritmo de Recife, el frevo, y vestidos de gauchos.
La ansiedad por el duelo Brasil-Croacia, en unos minutos, hacia más intensa la ovación.








