Los Soldados Mexicanos fuimos formados con valores, que chocan con las formas, con que hoy se conduce al país. General Carlos Demetrio Gaytán Ochoa

*Discurso del  General Carlos Demetrio Gaytán Ochoa.                                                                 

*Nos preocupa el México de hoy.

*Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.                        

*Vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

*Es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.                                                              

*Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.    

*Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Los Soldados Mexicanos fuimos formados con valores, que chocan con las formas, con que hoy se conduce al país. General Carlos Demetrio Gaytán Ochoa.

LOS ANTECEDENTES.

De acuerdo con información difundida por el diario La Jornada, el general Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, dio un discurso el pasado martes 22, durante un desayuno en las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), y en presencia del titular de la dependencia, general Luis Crescencio Sandoval, afirmó que dentro del Ejército existen preocupaciones por la polarización del país y los soldados se sienten “ofendidos”.

*Información del diario nacional La Jornada.

Y también de acuerdo a información publicada en el periódico La Jornada:

“Todos los asistentes, altos mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, en funciones y en situación de retiro, se pusieron de pie y aplaudieron al general Carlos Demetrio Gaytán Ochoa cuando concluyó la participación para la cual fue elegido y dio lectura al discurso consensuado con los militares asistentes y en el cual señaló en México la sociedad está polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se basa en corrientes pretendidamente de izquierda”.

“Todos fueron convocados al desayuno con el secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), Luis Crescencio Sandoval González, que se realizó cinco días después de la fallida misión en Culiacán, Sinaloa, en el que se pretendió capturar a Ovidio Guzmán López”.

“Asistentes al encuentro revelaron que el desayuno fue convocado desde el 12 de octubre, y los partícipes fueron en su mayoría integrantes de la Asociación de Graduados del Heroico Colegio Militar y del Colegio de la Defensa, quienes avalaron el texto que leyó Gaytán Ochoa, por formar parte de una institución que sirve a México y atiende las órdenes del Comandante Supremo, y que sirven como asesores de los titulares de la SEDENA para que la experiencia sea útil a las mejores causas para los mexicanos”.

“Las fuentes consultadas señalaron que, luego de ello, algunos charlaron en corto con el titular de la SEDENA y le ofrecieron apoyar la labor de la Guardia Nacional y le pidieron a él que trabaje más en cuanto a asesorar al mandatario respecto del trabajo de las fuerzas armadas, su encomienda y que le hiciera notar que ésta es una institución que se ha desarrollado a lo largo de décadas y que no tiene más bandera que la mexicana”.

Nos preocupa el México de hoy.

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.

“Los encuentros con los titulares de la SEDENA se convocan cada mes o mes y medio, y los generales –de división, brigadier o de brigada– en retiro y en activo, forman una especie de consejo a los altos mandos, se les dan a conocer los avances institucionales y tareas asignadas, para que apoyen con estrategias el mejor desempeño de los militares”.

“Los mandos entrevistados refirieron que en el encuentro del pasado 22 de octubre, el general Luis Crescencio Sandoval González informó de todas las tareas que les ha asignado el presidente Andrés Manuel López Obrador y la manera en que se esfuerzan para cumplir con ellas”.

“Durante su mensaje –que aseguran no duró más de 15 minutos–, el titular de la SEDENA incluyó un reporte de lo sucedido en Culiacán el 17 de octubre cuando falló la captura del hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera”.

“Las fuentes, señalaron que el general Sandoval González no dio detalles, pero sí profundizó en la creación de la Guardia Nacional, los avances en la estructuración de la nueva corporación policial, los elementos destinados, las bases que se establecerán y la manera de trabajar con las autoridades civiles”.

“Además, se entregó a cada uno de los asistentes un folleto de las funciones de la Guardia Nacional”.

*Insisto esta es información del Diario Nacional,  La jornada.

DISCURSO COMPLETO DEL GENERAL CARLOS GAYTÁN OCHOA EN EL DESAYUNO EFECTUADO EL PASADO 22 DE OCTUBRE EN LAS INSTALACIONES DE LA SECRETARÍA DE LA DEFENSA NACIONAL:

Con su permiso mi general secretario. Señores generales, compañeros todos:

Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes, algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes.

Nos preocupa el México de hoy.

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.

Pero es imposible olvidar las experiencias del pasado, porque en los eventos donde existió la unidad nacional, el país pudo ver sus aspiraciones satisfechas y se construyeron los objetivos nacionales.

En aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero.

Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.

Vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

Respetando el pacto social, así llamado por el francés Juan Jacobo Rouseau, y respetando nuestra propia normatividad vigente, no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.

Sin embargo, es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

Aquí no estamos soslayando la situación real.

Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

Tarea verdaderamente difícil, titánica si me lo permiten.

En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

Por ello reconozco que el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia.

¿Quién aquí cree que ello es fácil?

¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

He hablado cuidando mis palabras.

A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México.

Es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo, ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Cresencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar.

Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes, algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes.

Nos preocupa el México de hoy.

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.

Pero es imposible olvidar las experiencias del pasado, porque en los eventos donde existió la unidad nacional, el país pudo ver sus aspiraciones satisfechas y se construyeron los objetivos nacionales.

En aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero.

Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.

Respetando el pacto social, así llamado por el francés Juan Jacobo Rouseau, y respetando nuestra propia normatividad vigente, no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.

Sin embargo, es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

Aquí no estamos soslayando la situación real.

Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

Tarea verdaderamente difícil, titánica si me lo permiten.

En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

Por ello reconozco que el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia.

¿Quién aquí cree que ello es fácil?

¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

He hablado cuidando mis palabras.

A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México.

Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo. Ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Crescencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar.

Hasta aquí el discurso del general Carlos Gaytán Ochoa, fusilado a la SEDENA.

A partir de mañana intentaremos analizar este discurso-advertencia, y lo que se acumule,  y la contestación que ha dado el señor Presidente Andes Manuel López Obrador, hasta hoy jefe máximo de nuestras fuerzas armadas, y las posibles variables política, militares, económicas y de geopolítica que podría provocar este desencuentro entre la Jerarquía Militar y la Nomenklatura política oficial vigente.

Y un elemento importante que debemos analizar es porque el Señor General Secretario Luis Crescencio Sandoval González, no ha ni negado el mensaje toral de este discurso, ni ha descalificado al general Carlos Gaytán.

Eso es lo más importante de este avatar.