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Momento Diario | En el vértice de Puebla

Los premios permiten sonar, saber que el camino es el correcto: Manuel Adrián Chávez Pérez

redaccion by redaccion
septiembre 26, 2018
in Culturales

Los reconocimientos permiten soñar, saber que el camino es el correcto. Pero al final, un premio es algo subjetivo. Es un aliciente y un recordatorio a no marearse. Es una combinación de trabajo fuerte y de suerte, considera Manuel Adrián Chávez Pérez, ganador del Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez 2018 por la obra Strauss quería pastel.

“Es un logro. Las becas y los premios son un impulso a continuar. Pero sin ellos, con vocación, seguiré escribiendo, haciendo lo que me gusta”.

Para el joven escritor originario del Estado de México, nacido el 29 de octubre de 1989, haber sido acreedor a la referida distinción es como subir “pequeños escaloncitos en el plano del reconocimiento de los demás hacia tu trabajo. Son como pequeñas palmaditas que te dan en la espalda”.

Admite que el objetivo de un artista o de un escritor es que la gente conozca su obra.  “Son pequeños guiños, pequeñas puertas para que te lean. No sé si tenga una meta objetiva clara de qué es lo que quiero y hasta dónde quiero llegar”.

Si bien a lo largo de su breve trayectoria literaria hay recibido varias distinciones considera que los galardones “son circunstanciales. No obedecen solamente al mérito, sino también a la suerte”.

Su meta “es seguir escribiendo y encontrar escaparates para que la gente lea lo que escribo, dice Manuel Adrián, quien recibirá su reconocimiento durante la feria del libro de Guadalajara, a realizar en diciembre próximo.

Su vocación como escritor y lector literario fue bastante tardía. “Si hago una retrospectiva desde pequeño tenía esos guiños hacia una vocación que probablemente se desarrolló más. Fue a la mitad de la carrera de traducción cuando me inscribe a un taller de creación literaria para jóvenes que lanzó la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana.

 “Envié unos cuentos que escribí exprofeso y me llamaron. Estuve dos semanas en Xalapa. Ahí descubrí que esto me interesaba e ingresé, más tarde, a la carrera de Letras”.

Adrián Chávez señala que el libro es una mirada crítica a lo que fue antes y al contexto social en el que creció.

Es escritor y traductor, egresado del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores y de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudió el diplomado en Creación Literaria Xavier Villaurrutia del lnstituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Ha sido becario del Fonca, en el área de novela, y entre los premios que he ganado están dos primeros lugares en el Concurso Punto de Partida de la UNAM (Cuento y Traducción Literaria), así como menciones honoríficas en el Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce 2016.

También el Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2017. Aparte de la traducción y la escritura, ha sido editor de la revista digital La Hoja de Arena, y actualmente se dedica a la docencia.

Strauss quería pastel es su primer libro de ensayos. Todos los textos plantean temáticas diversas a partir de una mismas línea semántica que gira en torno al concepto del cover.

Es decir, la versión, la copia, no sólo en términos musicales, sino también en el cine, la literatura e incluso la traducción.

“Cada ensayo parte de ese concepto general para hablar de otros temas que me interesan particularmente, como el idioma, la masculinidad problemática, u otros problemas que atañen a mi generación. Sin ser un libro autobiográfico, está escrito con un estilo personal.

El título del ensayo que dan nombre al libro es una alusión a El Danubio azul, la obra magna de Richard Strauss, que en México usamos para cantar «Queremos pastel», y que engloba en espíritu del libro”.

Otros de los ensayos incluidos son: Algo está podrido en la sabana, sobre Hamlet y El Rey León; El hombre que quiso ser Kafka y la mujer invisible, sobre el presunto plagio que Jorge Luis Borges hizo de una traducción, y A la manera de quién, sobre el verdadero origen de la canción A mi manera y sus diferencias con la versión que conocemos.

“Aunque llevo muchos años escribiendo otros géneros, esta es la primera vez que escribo ensayo en forma, y afortunadamente el libro resultó ganador de la primera edición del premio”.

Comentó que al anunciarle ser el ganador del reconocimiento le comentaron que su obra sobresalió entre otras porque presentaba un riguroso trabajo en cada ensayo ofreciendo una unidad como libro.

“Los textos los trabajé como una unidad”. No como “una colección de ensayos independientes, que están hilvanados, tanto temáticamente como cronológicamente, que si bien no se trata de una obra autobiográfica, todas las anécdotas personales a la que refiere están en orden, de manera clara, como un arco cronológico de manera objetiva”.

Antes de enviarlo a concurso fue sometido a muchas lecturas de taller y de trabajo de revisión.

La obra se sustenta en el ensayo literario apoyado por un trabajo académico sin ser un estudio riguroso como exige un ensayo de esa naturaleza. “Más bien fue un entrelazamiento de cosas”, con hecho anecdóticos.

Fue un pretexto para referirse a muchas otras cosas. Es el caso de A mi manera donde hace menciona a Donald Trump, la ideología occidental, la masculinidad hegemónica, de la masculinidad tóxica.

 “Son ensayos que hablan de muchos temas que utilizan como hilo pretexto la idea del cover”.

La obra Strauss quería pastel aborda tres temas más allá de la línea temática del cover. Por ejemplo, la identidad nacional, no desde la línea política o social, sino la configuración identitaria de los mexicanos.

También el género, desde la masculinidad violenta, desde una visión de lo que es o no ser hombre y todo los referente a su generación.

Tags: caminocorrectoManuelPermitenpremiossabersonar
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