Los museos tienen la capacidad para cambiar ciertos valores culturales; su papel es el de generar una autocomprensión cultural, que no tiene por qué ser siempre afirmativa, sino que también puede dar cabida a innovaciones y mantenerla viva, en constante cambio; de ahí que me parece relevante que se publiquen este tipo de ensayos, que vienen a enriquece la discusión sobre estas cuestiones y contribuyen a generar opiniones, expresó la artista visual Loreto Alonso Atinza, de España, durante la mesa en la que se analizó el libro Los museos en la sociedad del olvido, de Horst Kurnitzky publicado por Conaculta, en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco.
De acuerdo con la perspectiva histórica y práctica planteada en el libro Los museos en la sociedad del olvido, de Horst Kurnitzky, el museo es un espacio que tiene la capacidad de colocarse como un agente que crea una división entre lo que se puede entender como arte y lo que no, pero de una manera profunda, expuso la artista visual Loreto Alonso Atinza en la mesa de debate.
En el diálogo que se llevó a cabo sobre el libro Los museos en la sociedad del olvido, de Horst Kurnitzky, participaron la artista visual Loreto Alonso Atinza, de España, así como los investigadores en diseño gráfico Antonia Markovich, y Víctor Muñoz de México, ambos docentes de la UNAM Xochimilco.
Loreto Alonso Atinza destacó que que si desde finales del siglo XVIII se concretó el concepto de museo como un lugar que almacena objetos que contienen logros del pasado, en nuestra época la industria del entretenimiento lo ha convertido en lugares de esparcimiento.
La artista visual planteó que Horst Kurnitzky presenta una serie de textos que se enfocan al contexto mexicano desde una perspectiva académica, lo cual da como resultado una serie de consideraciones bien sustentadas que sirven para generar opiniones acertadas sobre el tema, tanto para especialistas como para el público en general.
Los señalamientos de Kurnitzky se basan en su experiencia acumulada a lo largo de los años como usuario de los museos mexicanos y de otras partes del mundo, a los que ha analizado desde un agudo y crítico punto de vista, con lo cual le otorga a sus señalamientos el sustento académico necesario para luego emitir opiniones, como la que se refiere a que los museos presentan una realidad fragmentada.
Para Víctor Muñoz, historiador mexicano, la principal aportación del libro Los museos en la sociedad del olvido es que se enfoca a las nuevas generaciones de estudiantes de arte y e historia, «así como al público en general, lo cual seguramente generará una aproximación distinta de estos especialistas y usuarios con los museos, un proceso que es muy importante comenzar a generar».
«Como vemos que ocurre en los museos de las grandes capitales del mundo –señaló Víctor Muñoz–, me refiero a los países imperialistas de Europa o como Estados Unidos en América, éstos se han convertido en recintos que tratan de abarcar toda la cultura del mundo, a través de dedicar su contenido a temas específicos, y así plantearse diversos objetivos.
«Pero –consideró– sus interpretaciones se quedan en lecturas meramente anecdóticas o que son resultado de visiones parciales de sucesos históricos; en México tenemos algunos de dicados a la memoria, a la historia o bien a la construcción de la propia identidad, que por fortuna aún no han alcanzado ese nivel de distorsión en su contenido».
Víctor Muñoz centró entonces sus comentarios respecto a la manera en que los museos nacionales han logrado perfilarse como un mecanismo que busca la cohesión de la sociedad a partir de revisar el pasado y reflexionar sobre el presente, por lo que la aparición de estudios prácticos como los del historiador alemán se convierten en detonantes de nuevos puntos de vista.
«Considero que si se colocan en el contexto de una universidad, en particular con alumnos de la División de Ciencias y Artes para el Diseño, entonces se abre la posibilidad de generar mayores aportes», estableció el historiador de la UAM Víctor Muñoz.
Antonia Markovich, diseñadora gráfica, se sumó a la opinión de Muñoz en el sentido de que los museos temáticos parcializan la comprensión de la historia, «por ejemplo la mayoría de los recintos temáticos en Estados Unidos, que considero son los que menos deben interesar, plantean puntos de vista bastante limitados, como ocurre con los dedicados a la II Guerra Mundial que sólo resaltan la participación de ese país como rescatador de toda Europa.
«Para mí –precisó Antonia Markovich– los interesantes son los pequeños, aquellos museos que se dedican a recuperar la memoria inmediata, la que se comparte de viva voz, de una generación a otra, pues ese modelo ofrece un esquema con mayores aportes a la sociedad actual que los otros mencionados; este tipo de modelo se ha popularizado en América Latina desde la década de los noventa, en principio para recuperar, comprender y reflexionar los hechos provocados en las dictaduras del sur del continente, pero que con los años se han expandido a otros temas y perspectivas, lo cual me parece un proceso muy interesante, pues le devolvería al museo su rol como generador de una conciencia colectiva».










