Silvia Pinal, María Victoria, Sergio Corona, Javier López ‘Chabelo’ y Carlos Espejel se dieron cita en la Cineteca Nacional para hablar sobre el máximo comediante de México, Cantinflas, en una charla moderada por la periodista Cristina Pacheco, Cantinflas y su tiempo.
¿Cuántos Cantinflas hay? ¿Dos?, cuestionó Cristina Pacheco como una provocación para rememorar a Mario Moreno, el hombre y el actor. Pocas personas pueden expresar sobre ambas facetas, la vida personal y laboral con Moreno, pero, sin duda, los invitados al diálogo sí tuvieron una relación con el actor, este año México celebra el natalicio de su nacimiento.
Al inicio de la mesa redonda, Pacheco soltó una primera pista para entrar en la fascinación de un hombre y personaje que todavía es éxito de televisión, muchos años después de la creación de sus filmes.
‘Recuerdo a mi madre en las angustias, en la desolación, al decir ‘ay, ojalá que dieran, en el Popotla o en el Izta, una película de Cantinflas, porque con él sí me río’; muchos años después, en la revista Siempre, pude verlo y pedirle una entrevista, se me quedó viendo y no me contestó, insistí ‘una entrevista’, se reía y nada , le dije ‘un minuto’, ‘perfecto, ve a mi oficina en Insurgentes’, respondió; llegué ansiosa de contarle la anécdota de mi madre y de cómo mi hermano lo imitaba en la vecindad para diversión de todos, llegué su oficina, él estaba sentado, muy contento, muy amable, saqué mi cuaderno y mi lápiz, él sacó su reloj y me dijo ‘ya pasó su minuto, muchas gracias».
Para María Victoria fue muy distinto, trabó una relación amistosa: ‘me contrató para hacer una película con él, Welcome María -un film sobre indocumentados, agrega oportuna Pacheco, que nunca vio la luz, quedó enlatado-, los derechos los tiene Columbia Pictures; pero también fue mi compadre, bautizó a mi hijo Rubencito’, expresa la actriz, tan delicada como fino su rostro, su boca roja de elegante antaño.
‘Ayudaba a quienes empezábamos. Yo era una inexperta, me contrató para una película, donde yo hacía de ciega, ¡tan ciega que no veía que el galán de la película estaba enamorada de mí! Él era tan chistoso, yo me moría de risa, ‘no te rías’, me decía él en la filmación. Significó mucho hacer esa película con él. Era sumamente generoso, ¡cuando me casé con Rafael Banquells nos regaló un cheque con 5 mil pesos de antes! ‘, comentó Silvia Pinal sobre su experiencia en El Portero, cinta de 1950, la sexta de su filmografía.
Javier López ‘Chabelo’ dijo que Mario Moreno lo invitó a hacer una escena con él en la cinta El extra. ‘Me entregaron el guión, nada de lo que se ve en la película estaba en el libreto. (La escena es célebre por un par de cachetadas que se dan ambos actores). Cuando terminamos de filmar la secuencia el staff aplaudió y una persona se me acercó para decirme ‘no toques a Mario’, pero él aprobó totalmente la situación’.
Cristina Pacheco estaba interesada en explorar el lado fuera del personaje, el de Mario Moreno, pero los actores no se dejaron llevar en esa dirección, recordaron su generosidad como actor, como compañero, como amigo ‘era un bohemio, le gustaba cantar en la casa’, dijo María Victoria.
Carlos Espejel, afamado desde pequeño por su caracterización llamada Carlinflas, ahondó un poco en el tema a recordar que fue su madre la que sugirió que imitara al mimo de México, pues desde pequeño le gustaban sus películas, ella misma le confeccionó el vestuario para presentar el personaje a uno de los productores de Alegrías de mediodía (que después de convirtió en el programa Chiquilladas).
La caracterización gustó pero no sabían cuál sería la respuesta de Mario Moreno al ser emulado. ‘En el noticiero de Jacobo Zabludovsky nos presentaron (a los integrantes del programa), ya estaba previsto que yo imitaría a Cantinflas, cuando es el turno de Lucero, ponen una pista musical equivocada y ella no sabe qué hacer, entonces me ponen a cuadro con el señor Zabludovsky y comienzo a imitarlo, se extiende el tiempo de participación; Jacobo se acerca a sus teléfonos, después dice que tiene una llamada y resulta ser Cantinflas que dice que le gusta mucho mi imitación’.
Y así comienza el personaje que hizo famoso al actor, después tuvo oportunidad de convivir con él y de tomar una recomendación ‘el gorro no se usa así, mira cómo se pone’, y el gran actor le muestra la forma correcta.
Sergio Corona reveló que viajó con él en ciertas ocasiones, de Argentina tiene una anécdota. ‘Íbamos en una limusina, Cantinflas al lado derecho del chofer, toca un alto y un diariero (persona que vende periódicos en Argentina) se para, lo mira y dice ‘¡Erés Cantinflas! No me lo creerá mi vieja. ¡Erés Cantinflas! ¿Cómo le voy a decir a mi vieja?’ Guardo mucha emoción por esta vivencia’, dijo Corona con la voz entrecortada y conteniendo las lágrimas.
Los invitados comentaron que Cantinflas hizo algo único, capturó la esencia de los mexicanos, de la gente del pueblo y se emocionaron cuando Cristina Pachecho inquirió sobre qué le expresarían si estuviera vivo en su onomástico 100, María Victoria fue la más entrañable ‘gracias compadre, gracias por ayudar al actor, gracias por ver por todos nosotros, lo extrañamos mucho’, finalizó.
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