Todos sabían: al encontrón será el trompón.
El asunto se ventilaba en las tiendas de abarrotes, en la cantina, en la pulquería de la esquina y en las vecindades del barrio.
Y se cruzaron apuestas.
Unos a favor de El Agüera y otros de El Tony.
Muy pocos arriesgaron por El Mike.
Y se encontraron.
El Tony descontó a El Agüera, que no alcanzó a meter las manos.
El Mike, cauteloso se concretó a observar.
Por el momento, ni con Dios ni con el Diablo, pensó.
Y El Agüera, desde el suelo terroso, trató de responder.
Pero el que pega una vez, pega dos veces, pensaron los vecinos.
Y ciertamente, El Tony se despachó con la cuchara molera.
Puso lugares, horas, días y hasta porras.
Poco dejó a El Agüera.
Y nada a El Mike
… ¡por el momento!
– – –
Así, breve, sería la crónica de barrio.
Porque lo sucedido, entre los candidatos a la Presidencia Municipal de Puebla capital, no tiene vuelta de hoja.
Tony Gali, se impuso en el primer día de campaña.
Propuso a Enrique Agüera y a Miguel Ángel Ceballos, tres debates públicos, respetuosos y de altura, que permitan a los ciudadanos decidir, anticipó, por la mejor opción.
La propuesta del candidato de la Coalición Puebla Unida, tuvo respuesta.
El candidato de la Coalición 5 de Mayo, aceptó y amplió… ¡¡que sean cinco debates!!
Y el candidato del Partido del Trabajo, no rehuyó, pero tampoco se comprometió.
Pero, se percibe plan con maña.
Porque los escenarios que propuso Tony Gali, son su área natural: la iniciativa privada y el Gobierno.
Ahí, donde no tienen cabida ni activistas populares, ni estudiantes, ni vecinos de barrios ni de colonias marginadas.
Mancharían de tierra y lodo el piso del Museo Amparo recién remodelado, o de los salones de Cabildos del Ayuntamiento, del Consejo Coordinador Empresarial o de Protocolos del Gobierno del Estado.
Es decir, no estarían presentes los seguidores de Enrique Agüera ni de Miguel Ángel Caballos.
Pero bueno, los debates son importantes.
Y no uno, ni dos, ni tres, sino los que sean necesarios.
Ahora, si el Consejo General del Instituto Electoral del Estado dice que organizará sólo uno porque obliga la Ley y no hay dinero para más, la solución es sencilla.
Claro, si hay voluntad política.
Que los debates sean, sin parafernalia, en el salón de sesiones del IEE.
Y que la señal sea abierta, sin cobrar ni pagar, para radio y televisión.
Y que estén presentes los periodistas interesados.
Y que se trasmita, vía internet, a las redes sociales.
Así, el costo sería mínimo; es decir, se haría más con menos.
Equidad, economía y transparencia, dirían observadores electorales.
Pero también, la propuesta del barrio es imparcial, cuesta poco y no oculta nada.
Que los debates sean en espacios abiertos, en parques públicos, en la calle.
También los Lumpen tenemos derecho a ver correr sangre… ¡política!
Sí, presenciar, en vivo y a todo color, de que cuero salen más correas.
Y apostar por El Agüera, por El Mike o por El Tony.
O acaso, si se acepta la propuesta del barrio… ¿prohibirán las apuestas?
*Maestro en Fiscalización y Rendición de Cuentas.
Contacto: jrafael_oliver@yahoo.com.mx










