Published On: Lun, Dic 7th, 2020

Liga MX elige nuevo presidente

La cúpula de la Liga mexicana de fútbol ha dado un vuelco. La presidencia quedará a manos de Mikel Arriola (Ciudad de México, 1975), un antiguo funcionario público en los Gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, además de ser excandidato a jefe de Gobierno de Ciudad de México por el PRI. El nombramiento, además de inesperado, abre una nueva etapa en el fútbol mexicano que ha permanecido estancado en los últimos 10 años en la cancha.

Arriola, descendiente de vascos, estudió derecho en una universidad privada en México y posee un máster de la London School of Economics y de la Universidad de Chicago. El funcionario público logró un puesto como director de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) durante los Gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Fue director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 2016 a 2017 antes de postularse como candidato al Gobierno de Ciudad de México por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2018. El que le hayan elegido como aspirante del PRI se dio en un momento en el que el partido político buscaba desprenderse de los actos de corrupción que lo ha rodeado en los últimos años. Arriola era un hombre sin un vínculo a un partido político, pero inclinado al conservadurismo. En los comicios de la capital mexicana terminó en tercer lugar. A partir de ese momento se alejó del escenario público, hasta su sorpresivo nombramiento como presidente de la Liga MX quien iniciará funciones el 1 de enero de 2021.

“Me siento muy bien preparado e informado”, ha dicho Arriola este lunes tras su presentación como presidente de la Liga MX. “He sido deportista toda mi vida, sé cómo piensa el deportista en cuanto a la administración del deporte”, agregó. La apuesta, según informó el presidente saliente Enrique Bonilla, es internacionalizar a la competencia mexicana.

Enrique Bonilla se despide del cargo al frente de la Liga MX tras cinco años en el cargo. Durante su gestión, siempre supeditada a los designios de los dueños de los equipos, se abrió la brecha entre los futbolistas mexicanos y los extranjeros. Las últimas reglas permiten que en México puedan jugar hasta nueve futbolistas foráneos en una competencia en desarrollo y que aún aspira a ser exportador de futbolistas a Europa. Las pocas vitrinas de progreso entre los jóvenes han estado en las competencias de menores de 15, 17 y 20 años, impulsadas por Bonilla, pero con poca repercusión en Primera División.

En el mando de Bonilla se instauró la Liga femenina de fútbol en 2017, una competencia que nació tarde a diferencia de otros países como España o Estados Unidos. Bonilla, en su papel de administrador de empresas, promovió la competencia femenina e insistió en que la competencia aún no recaudaba grandes ingresos y necesitaba de la incursión de patrocinadores.

Dos clubes mexicanos fueron expulsados, desafiliados según el argot futbolero, por el impago a sus futbolistas: Jaguares de Chiapas en 2017 y Tiburones Rojos del Veracruz en 2019. En marzo de 2017, Enrique Bonilla tuvo que manejar una crisis fugaz con los árbitros mexicanos que se fueron a huelga durante una fecha del campeonato para exigir que suspendieran a dos futbolistas que agredieron a dos silbantes.

Durante los primeros meses del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador la Secretaría de Hacienda y Crédito Público puso bajo la mira a los clubes mexicanos para investigar un supuesto caso de dobles contratos, una estrategia para pagar menos impuestos. En 2020, la Liga MX firmó un convenio con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para combatir cualquier acto de corrupción en el fútbol mexicano. Bonilla también estrechó lazos con la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales que nació en 2017 como una especie de sindicato para exigir que se erradicaran los vetos a los futbolistas por parte de algunos dueños y para que se respetaran los contratos.

Quizá la decisión que marcó la administración de Enrique Bonilla fue la suspensión por cinco temporadas de la Segunda División. El Ascenso MX, como le conocían, se devaluó al perder interés y su aspecto competitivo. El motivo, según Bonilla, fue la situación financiera porque varios clubes estaban rozando la quiebra. En su lugar refundaron la competencia para nombrarla Liga de Expansión, un torneo destinado a juveniles y con escaso impacto económico.

Arriola, aficionado de la pelota vasca, tendrá el reto de lidiar con las decisiones de los clubes del fútbol mexicano tras una crisis económica provocada por la covid-19. Además de intentar conciliar las necesidades financieras con las deportivas, como la vuelta a la Copa Libertadores y potenciar su internacionalización.