La necesidad de descubrir nuevos lenguajes expresivos, un cine distinto hablando de realidades desconocidas para los occidentales, logra que los festivales se inventen y abusen de modas exóticas que siempre tienen fecha de caducidad. Ocurrió con el cine chino, con el tailandés, con el iraní y actualmente está disfrutando de tan golosa plataforma cultural todo lo que lleve señas de identidad coreanas y filipinas. Y sabes que durante varios años van a intentar venderte como arte extraordinario todo lo que exhiban de esa moda que pretenden imponerte, que los organizadores y programadores de esos culturalistas certámenes pierdan el sueño buscando incansablemente nuevos genios del cine oriental.
Cortesía de:
Las miserias de la supervivencia









