Las Vegas, la megalópolis del juego en pleno desierto de Nevada (EE UU), mantiene imparable su apetito por el espectáculo y por los caprichos entre su masiva oferta de restaurantes. Aunque hay excepciones de alto nivel culinario como la del famoso chef José Andrés, los buffets estándar son la opción más habitual y el plato estrella, el cóctel de gambas, a poder ser en una copa gigante como los helados. La obsesión por este plato (con ofertas que no superan los dos dólares) es tal que cada año se consumen 10 millones de kilos de gambas. Marisco del Pacífico y del Golfo de México (congelado, pelado, sin cabezas y con aditivos para preservar su estado) llega en grandes cantidades a las cocinas de la ciudad.
Tomada de:
Las gambas del desierto








