Todos lo han dicho: Michael Fassbender se roba el show, una vez más, ahora en Prometeo, la película de Ridley Scott que explica el origen de las criaturas de Alien, clásico film de Scott estrenado en 1979.
Han pasado 33 años desde que la tripulación del ‘Nostromo’ concluyera el complot de la corporación ‘Weyland’. Alien y Prometeo se unen por pequeñas, aunque significativas referencias, como el nombre de la compañía, que jamás es mencionado en Alien pero se observa en diversos objetos como pantallas y trastes de cocina.
‘Weyland’ es la misma empresa que manda, mucho antes del ‘Nostromo’, a la tripulación del ‘Prometeo’, nave en la que viajan diversos expertos y científicos (Noomi Rapace, Logan Marshall Greene), un robot (Michael Fassbender) y una hermética mujer (Charlize Theron) decidida a supervisar cada acción que lleve al objetivo del viaje al especio exterior: conocer el origen de la especie humana, aunque encuentren algo distinto.
Un juego de tiempos que sitúa al espectador como el que, al final de la proyección de Prometeo, tendrá más información si es que conoce Alien o estará por conocer el futuro, al buscar dicha película. Sobre esta situación existe una reflexión interesante: ¿el hombre está condenado a ignorar su experiencia histórica?
Prometeo es una película grande, aunque ya no es pionera en sus ambientes, como lo fue Alien, pero cada aspecto del film embona y expande la historia. Scott no se conformó con dar explicaciones sino abrir más interrogantes: ¿por qué existe la pulsión de destrucción en el ser humano?
El 3D de la película es de verdad bueno y todos los actores están en su sitio y, es cierto, Fassbender borda al robot ‘David 8’, se roba la película.
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