
Las reformas que emanan de gobiernos salientes no solamente carecen de legitimidad sino siempre quedarán bajo la sospecha de que están propuestas para cuidar los intereses particulares del gobernador que deja el cargo. Existen ejemplos muy recientes, por ejemplo, las reformas propuestas por Javier Duarte en Veracruz.
La reforma electoral que propone Rafael Moreno Valle para modificar sustancialmente el sistema electoral y de representación política de la entidad es algo muy delicado e incluso tramposo. Una reforma tan trascendente, tan importante y que merece una enorme discusión de todos los actores, que debió presentarse al principio de un sexenio y debió nutrirse y madurarse con una discusión democrática y sustentada con la discusión de expertos y –sobretodo- revisando las experiencias internacionales en la materia.
En ese sentido las reformas electorales en México siempre se hacen a contentillo del poder y por lo general para anular cualquier clase de amenaza que pudiera afectar al grupo político económico dominante.
Los estudios de tendencias electorales demuestran que las segundas vueltas electorales casi siempre favorecen a quienes van remontando posiciones, pero sobretodo favorecen a las expresiones políticas más conservadoras, es mucho más fácil impulsar o azuzar el voto del miedo que el voto transformador. Y esto lo tiene muy claro Rafael Moreno Valle.
La elección estatal en 2018 en Puebla va a ser una de las más competidas, y el escenario que se prefigura es de una división de tres tercios en una votación que puede ser muy cerrada.
La segunda vuelta electoral no ha sido necesaria en Puebla, debido a que las fuerzas políticas contendientes se han resumido en dos PRI y PAN; sólo en el contexto de las elecciones del 2018, donde se vivirá una elección de tercios PRI-PAN-Morena, se propone (de manera cortoplacista) esta reforma, para detener al partido no alineado con sus intereses coyunturales. Esto es muestra clara de la fuerza que tiene Morena en la población y su perfil hacia las próximas elecciones.
El tercer tercio, por lo tanto, los representamos nosotros, MORENA. Las encuestas nacionales nos proponen como favoritos en el 2018 y en el estado de Puebla representamos justo una alternativa al PAN y el PRI que han resultado ser exactamente lo mismo, somos la opción y el voto transformador. Podemos ganar la elección del 2018, pero sabemos que de hacerlo lo haríamos con un margen cerrado.
Un gobierno de coalición, tiene sentido en sistemas políticos verdaderamente plurales, con partidos autónomos y diversos. En Puebla, la pluralidad partidista, en su mayoría, es mera simulación. La situación política local no ha mostrado problemas de gobernabilidad debido a una pluralidad (falsa) en las voces en el congreso. Esta iniciativa, como está planteada y en el momento en que se presenta, está perfilada a consolidar el poder de Rafael Moreno Valle, más allá de su periodo oficial, y obstruir la posibilidad real de cambio en el Estado, esto es, contrarrestar toda posibilidad de que MORENA pueda ganar las elecciones en el estado de Puebla.








