La memoria histórica es fundamental para un país, porque si se aprecia lo que se tiene y cómo se logró habrá suficiente interés y empeño por defenderlo y conservarlo, afirmó el maestro en Historia José Carlos Blázquez Espinoza, quien consideró que mas allá de una historia maniquea de buenos o malos lo que se debe recordar son los procesos y la importancia que tienen para el país.
Uno de estos procesos, dijo el profesor investigador de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la BUAP, fue la llamada Decena Trágica que tuvo como consecuencia el asesinato de Francisco I Madero y José María Pino Suárez, hecho que se suscitó la noche del 22 de febrero de 1913.
El historiador recordó que este suceso acaecido hace cien años, tuvo lugar del 9 al 18 de febrero de 1913 en la ciudad de México, con el fin de derrocar al entonces presidente Francisco I. Madero que había despertado un conjunto de expectativas en diferentes sectores de la población, que no veían satisfechas sus demandas.
La posición moderada y conciliadora que tomó con los porfiristas, desalentó a quienes esperaban transformaciones radicales con su llegada a la Presidencia y durante los quince meses que duró su gobierno surgieron rebeliones armadas, huelgas, conspiraciones e intrigas contrarrevolucionarias.
Entre quienes se sintieron defraudados y traicionados por Madero, estaba Emiliano Zapata, quien se levantó en armas con el Plan de Ayala, exigiendo el cumplimiento de restitución de tierra a los campesinos.
Se inició cuando un grupo de disidentes comandado por el general Manuel Mondragón se levantó en armas para poner en libertad a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz que estaban presos.
El 17 de febrero se destituye al presidente Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez, quienes son apresados y obligados a renunciar al día siguiente, son detenidos y se les mantiene en la intendencia del Palacio Nacional. El 20 de febrero mediante maniobras ilegales Victoriano Huerta es designado Presidente.
La noche del 22 de febrero de 1913 Madero y Pino Suárez son sacados del Palacio Nacional con el supuesto fin de llevarlos a la Penitenciaría de Lecumberri. Sin embargo al considerarse que mientras estuviera vivo no se reconocería la presidencia de Huerta y a pesar de las gestiones del embajador de Cuba en México para que salieran del país rumbo a la isla caribeña, en el trayecto se simuló un ataque y los prisioneros fueron asesinados.
La Decena Trágica, comentó el maestro Blázquez Espinoza, «nos deja un conjunto de enseñanzas atroces y la muestra de que «cuando hay intereses creados, no se puede ejercer la democracia como debiera ser».
Recordarla, aseguró, es importante porque fue el punto de partida para lo que sería la fase armada de la Revolución Mexicana y posteriormente la aprobación de la nueva Constitución Política de 1917, que contiene derechos importantes como el de la educación laica y gratuita, dotación de tierras y el derecho al trabajo, logros importantes que deben defenderse.








