Published On: mar, Ago 27th, 2013

La [in] cultura de la guerra [o cómo desatar la furia rosa]

COLUMNA-TUSS-FERNANDEZ2

La [in] cultura de la guerra [o cómo desatar la furia rosa]

y cuando escapó de tus labios, la verdad jamás volvió a ser la misma

Con Oliver
– Pues hoy día es como decir «yo respeto a los negros pero creo que no deben contraer matrimonio con gente blanca»
– Básicamente
– Sólo que de manera educada
– Sí, pero con algún mañoso a un lado que jura que le escuchó decir que los negros parecen changos. Y otro concluye que entonces siempre estuvieron hablando de zoofilia.
– Te digo, en la guerra pasan estas cosas.
El vaticinio
Yo no sé si era su trabajo escucharnos.
Y no lo sé no porque no crea que es parte de su chamba, sino porque ese día en particular, estaba de vacaciones.
Cuando se le extendió la invitación, incluso, ofreció llevar a cabo el Foro en el Congreso pero… si caray, mientras ellos [me refiero a los diputados] asolean sus panzas en la playa a cargo del erario, el solemne recinto cierra sus puertas, faltaba más!
La advertencia fue clara: «Pero no me vayan a linchar porque yo sí voy a ir a decir lo que pienso».
Sus palabras fueron vaticinio.
El caso es que ahí estaba la diputada, sentada en un escenario adverso, lista para exponer su postura sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Lo que iba a decir no era nada nuevo, ella pertenece al partido más conservador del país y es presidenta de la Comisión Especial de la Familia.
Entiéndase por ‘familia’, esa que está integrada por papá, mamá e hijitos, es decir, la familia heterosexual, no otra[s].
Pero bueno, tampoco era nuevo lo que iban a decir el resto de los ponentes, todos ellos, del ala pro-lgbti.
La sala estaba llena aunque, pudo haber estado más llena porque la invitación se extendió a los dueños de antros y establecimientos que se llenan los bolsillos con dinero del mercado rosa pero que sólo dejan ver su civismo en los días cercanos a las marchas [del orgullo].
También invitamos a organizaciones ‘culturales’ que los fines de semana atiborran los muros con eventos para la pura jotería y que cada mes de febrero, organizan ‘bodas simbólicas’ con las que invitan a que el colectivo manifieste frente al mundo su amor… en un antro, gay, en la noche. Plop!
Activistas ausentes, caras largas, anyway.
Lo de siempre, pues.
Tampoco es que necesitemos changos que nos aplaudan porque nosotros [Reversible] no somos protagonistas, somos simples periodistas con un plus extraordinariamente valioso, que también somos ciudadanos, y somos LGBTIQPH.
Como ciudadanos intentamos construir espacios de diálogo y como ‘gays’ nos enfocamos en los temas que nos interesan.
Hubo un sorteo de participación de los ponentes y se acordó que habría réplica.
Debo confesar que durante la participación de la diputada, quise reír algunas veces. Me pareció fantásticamente absurda y desapegada de la realidad pero bueno, hay quienes insisten en vivir en el siglo pasado.
Como 10 minutos de disertación sobre los ejes del amor conyugal, que por supuesto, sólo puede existir entre parejas hetero.
Sí, lo dijo: «el amor conyugal sólo puede existir entre dos personas, hombre y mujer, que se miran a la cara cuando hacen el amor».
Pero nunca habló de tortícolis, posturas de perrito y mucho menos, de invidentes!
Es más, todavía ni decía qué tenía que ver el amor conyugal hetero con el matrimonio entre personas del mismo sexo pero, para allá iba.
Que las parejas gays no deben tener derecho al matrimonio sino a una figura especial, dijo.
Y el origen del caos se desató cuando decidió ir más lejos: no al derecho de adopción.
En este punto, citó una encuesta realizada en Texas [cuyos datos dio después a Genaro Lozano] en los que se revelaba que «los hijos de familias homoparentales son más proclives a conductas negativas como la drogadicción, la depresión y el bullying».
Hasta ahí llegó la cita y hasta ese momento, nadie del auditorio prestó interés a la dichosa encuesta.
Como dos bofetadas le cayeron las réplicas.
Por parte de los ponentes el recordatorio de que los heterosexuales también tienen prácticas sexuales en posturas donde no se miran a la cara.
Por parte de la audiencia: «las lesbianas sí nos vemos a la cara cuando hacemos el amor».
Una dosis de realidad bastó para deshacer sus ejes del amor conyugal.
El escenario pintaba para convertirse en una carnicería, pero no. Imperaron la razón y el respeto… al menos entre el auditorio y ese día.
La sorpresa fue encontrarnos con el encabezado tendencioso, amarillista y surreal de un medio local: «La homosexualidad causa drogadicción: Ana María Jiménez».
WTF!!!
El medio decidió editorializar las declaraciones y ante el reclamo de la diputada, los ponentes y los organizadores, emitió una disculpa expresa de que la diputada había vinculado una cosa con la otra.
Claro, bajo la misma lógica cualquiera podría afirmar que «las mujeres trabajadoras causan narcotraficantes» porque si las féminas no están en casa para atender a sus hijos, éstos se deprimen, entran en malos pasos y se convierten en ‘dealers’.
Es lo mismo, ¿no?
Lo que siguió fue una bola de nieve.
En el argot periodístico se llama ‘chacaleo’ pero para fines prácticos, entiéndase como copy-paste.
Un medio tras otro copió la escandalosa nota y la fue subiendo a su sitio.
La extensión Gatusso de la Ley de Murphy dice que «nada es tan malo que no pueda empeorar».
Un portal de esos que se dedica a satirizar, tuvo la ocurrencia de agregar [entre otras estupideces] a la ya de por sí truqueada nota que la diputada afirmaba que «debía prohibirse el matrimonio a los invidentes»
WTFWTF!!!
Desafortunadamente, en el gremio lo que sobran son chacaleros así que la noticia, atiborrada de imprecisiones e imaginarios, se reprodujo de manera viral en a nivel nacional e internacional llegando hasta las redacciones de medios ‘serios’ como Proceso que jamás se dieron a la tarea de corroborar sus fuentes o lo hicieron tardíamente.
Pues sí, la lincharon mediáticamente.
Y lo hicieron por lo que no dijo.
Porque la gente no lee fuentes confiables.
Porque estamos plagados de medios y periodistas poco confiables que sólo buscan [y generan] escándalo.
Porque nosotros mismos los alimentamos [y vaya que lo hacemos!].
Porque preferimos que otros nos cuenten las cosas a tenerlas de primera mano.
Porque somos parte de la injusticia de la que renegamos.
Porque cuando nos conviene somos víctimas y cuando no, victimarios.
Y porque cuando nos ‘tocan’ [al colectivo LGBTI], «estamos preparados para la guerra», diría mi querido Oliver.
Pd. Salud al medio local que tergiversó la información de origen. Disfruten el número de visitas que nunca en su existencia habían tenido y que nunca jamás volverán a tener. «El periodismo causa mercenarios», Tuss dixit.
Pd2. No era más fácil [más ético, más moral, más constructivo] exhibirla por lo que sí dijo?

*Se cierra la puerta y suena música de elevador.