Convertir al lector en un cómplice de aventuras que disfrute de diversos viajes por mundos de fantasía, además de crear un libro que sirva de plataforma para que los lectores ,a partir de su contenido, creen algún objeto novedoso, independiente y autónomo, son algunas de las metas que el escritor Mario Bellatin busca lograr con su libro Flores.
Así lo dio a conocer el autor en la charla realizada el martes 16 de abril en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en donde conversó con el narrador, editor, guionista y promotor cultural César Gándara.
César Gándara comentó que para él fue un honor charlar con uno de los autores vivos más atípicos de las letras mexicanas, con un escritor que se ha preocupado por romper el paradigma del realismo dentro de la literatura porque «explora con espacios geográficos-literarios, temas y personajes que son completamente extraños».
Para el editor y guionista el libro Flores (2000) es una novela que maneja diversas historias y un solo tema, el cual también parece tener dos ejes: el de un doctor estudioso de problemas congénitos y deformaciones físicas, y el de un escritor que está realizando un trabajo enfocado a retratar los diferentes gustos y preferencias sexuales dentro de una ciudad.
«Conforme va avanzando la historia, vamos conociendo muchos más personajes que aparentemente no están unidos pero que van enlazándose por un mismo tema: la ciencia y la idea de que esta nunca se equivoca.
«Es un texto donde se subvierten muchos valores como el de la belleza y la normalidad, en donde a la hora de presentar los personajes pareciera que Mario nos quiere mostrar que hay muchas formas de apreciar y cuestionar lo que es `normal y bello´ para ver si realmente los paradigmas que tenemos son reales».
Para concluir con su participación, Gándara reveló que en Flores el público encontrará un texto con una estructura fragmentada, en donde cada uno de sus capítulos se puede leer como si fuera un relato breve que por sí solo tiene unidad y en donde se aprecia que el cómo escribir es un proceso de descubrir más que de inventar.
«Aunque también puede verse como una historia mayor en donde se encuentran muchas relaciones entre los personajes y en donde siempre hay un tema por debajo que se resume en cuatro palabras: ironía, crueldad, adoración y un cuestionamiento sobre qué es lo normal o anormal».
Durante su intervención Mario Bellatin platicó cómo surgió la idea del libro, la manera en que lo elaboró y lo que busca transmitirle al público a través de sus páginas. También conversó sobre la importancia del Premio Xavier Villaurrutia para las letras mexicanas y recalcó su rechazo a postularse por un premio.
«Cuando alguien se postula para un premio hace pensar que uno está tomando la escritura como una carrera, competencia o un medio para conseguir algo más que la propia escritura. Además hay premios sumamente tramposos, sobre todo en España, los cuales me han propuesto ganar sin haberme postulado y eso me parece un truco, un engaño que si acepto sería terrible».
El ganador del Premio Mazatlán de Literatura (2008) expresó que Flores fue un texto que escribió «sin querer escribirlo», en una época en donde aún quería ser escritor en el sentido «tradicional», es decir, siendo una persona seria, que leía, curiosa con las cosas, dispuesto a realizar investigaciones sobre el tema a tratar, con un manejo increíble del lenguaje y una biblioteca impecable.
«Esas cosas ya no las llevo a la práctica. Solamente creo que soy escritor en el momento en el que veo que se está imprimiendo una letra. Ahora estoy trabajando de nueva cuenta con máquina de escribir tradicional y cuando veo que hay una palabra impresa en el papel colocado en ella, hasta ese momento digo ¡ah mira, soy escritor!, pero ya en el resto del tiempo deshecho más esa idea».
El ganador del Premio Xavier Villaurrutia (2001) expuso que Flores fue construido a partir de una serie de textos —que había escrito durante 10 años— que no tenían una razón de ser y mucho menos una lógica entre sí.
«La idea era que lo que realmente importara de esos textos, que es un poco lo que sigo planteándome, es que la escritura no sea lo que se esté contando sino la esencia de una palabra en la cual se refleje un determinado autor.
«Es mostrar cómo los temas que se toquen son pretextos y lo que realmente importa es cómo ese autor puede apreciar y reflejar el mundo desde una manera particular para poder entrar a su universo y conocerlo».
El también narrador, agregó que una característica de Flores y de todos los libros que ha publicado es que siempre establecen un juego con el lector, en el cual el autor siempre estará adelante del pensamiento de este.
«De esta forma busco formar una suerte de complicidad autor-lector y hacer posible que se continúe leyendo el texto hasta el final y que después nazca una discusión en la cual yo ya no soy el autor, sino un lector más que conversa con otro lector».
El autor de Salón de belleza, Damas chinas, El jardín de la señora Murakami y El gran vidrio, entre otros, pormenorizó que sus libros no tienen personajes o escenarios en donde trascurren cosas,
«La idea es simplemente presentar algo que permita al lector entrar a un mundo de fantasía, a un mundo narrativo, paralelo de la realidad, que no escapado de lo real, sino por el contrario, incide de una manera mucho más profunda y directa en esta realidad, y así hacerlo creer que el libro fue escrito en el tiempo en el que se demora en leerlo».
El fundador de la Escuela Dinámica de Escritores, dijo que el reto al que se enfrentó al realizar este libro fue hacer pasar como mentira la verdad y como verdad la mentira. Y añadió que con él busca que el lector reflexione sobre dos elementos que están marcando de forma constante a la sociedad: la sexualidad y la religión.
«También está presente el tema del arte frente a la ciencia y la estética de acuerdo a ciertos moldes preestablecidos. La idea es utilizar estos temas para seducir al lector y hacerlo que comience y termine la lectura para que después podamos discutir y compartir experiencias».










