Ilustrador, escritor y colaborador de diversos cómics e integrante del Programa Nacional “Salas Lectura” en el Estado de Tlaxcala, Roberto Murillo se presentó en el Segundo Encuentro de Autores de Cómic que se realizó en la Biblioteca Central de la BUAP, donde habló de dos temas que, si bien no se abordan comúnmente en conjunto, comparten muchas implicaciones narrativas: la ciencia y los cómics.
“La ciencia y los cómics; los dos son producto de la imaginación pura, racionalizada en el caso de la ciencia y artística en el caso de los comics, y son precisamente los superhéroes una rama del género literario llamado ciencia ficción”, argumentó el especialista al iniciar su intervención, agregando que la trama de cualquiera de estas obras ficticias puede abordarse de manera científica, pues detrás de cada una de ellas se encuentra, cuando menos, una parte lógica para la ciencia.
“Analizando el contenido científico de los cómics, podemos observar que los escritores han puesto atención a sus clases de ciencias naturales y, aunque los han torcido o exagerado un poquito, en general sí pueden observarse conceptos científicos en un cómic que está bien escrito”, argumentó.
Para demostrar lo anterior, Murillo explicó las habilidades de diversos superhéroes, empezando por Superman, quien en sus primeras historietas no podía volar sino dar saltos sumamente largos además de tener súper fuerza, cualidades atribuidas a su condición de alienígena proveniente del planeta Krypton, planeta cuya fuerza de gravedad era quince veces mayor que la de la Tierra, donde poseía súper fuerza al encontrar gravedad más débil.
“Krypton sería un planeta o quince veces más grande o quince veces más denso que la Tierra. Un material quince veces más denso se encuentra en las llamadas “estrellas enanas”, cuya masa se concentra de tal forma que un centímetro cúbico pesa cien mil millones de millones de gramos. Bastaría un planeta que tuviera en su núcleo una de estas estrellas enanas para que su fuerza de gravedad aumentara quince veces, lo cual sí es posible”, explicó Murillo.
Continuó con el personaje Magneto de la saga X-Men, cuyo poder es precisamente el magnetismo, condición que todos los átomos de la materia tienen. Los poderes de Magneto están basados en la influencia que él tendría sobre ciertos objetos al someterlos a un poderoso campo magnético. “Si buscan un poquito más, esto no es tan descabellado, se han hecho experimentos haciendo levitar ranas o saltamontes gracias a una rama del magnetismo que se llama diamagnetismo”.
Los átomos diamagnétiicos, explicó, son aquellos que si se les aplica una fuerza magnética potente responderán con una oposición a la misma. Considerando que el cuerpo humano cuenta con cualidades magnéticas naturales y volviendo al superhéroe en cuestión, dijo, “si él aplica una fuerza magnética potente, el objeto responderá de forma opuesta, se alejará, podría empujarlo o hacer que levite”.
Como último ejemplo, tomó a la superheroína Kitty Pride, también de la saga X-Men, cuya habilidad consiste en poder atravesar muros. Sobre esto explicó: “la materia está formada por átomos y existe un espacio vacío entre cada una de estas partículas elementales. En un muro, por ejemplo, el espacio vacío entre las partículas de los ladrillos puede fácilmente ser usado para hacer pasar los átomos de otro objeto a través de ellos, esto es un hecho comprobado”.
Roberto Murillo finalizó la conferencia mencionando que la ciencia es tan interesante como los cómics. “Es más ameno que acerquemos a un chico de prepa o secundaria a la física a través del planeta Krypton, por ejemplo, y así va a poder entender mejor la densidad de la materia. Es una buena forma de enganchar a los chavos para que se interesen por la ciencia”, puntualizó.
Sobre su labor en el Programa Nacional Salas de Lectura, el escritor comentó: “Tratamos de fomentar la lectura a través del cómic, ¿por qué?, porque si yo pienso cómo fue que aprendí a leer, creo que aprendí antes de conocer las letras. Si vemos a un niño de un año y le hacemos un dibujito de una manzana, el niño sabe perfectamente que eso es una manzana, no necesitamos ponerle las letras para que entienda que ahí hay una manzana. Para mi, aprendemos a leer a través de las imágenes, y desde ahí es como las relacionamos con el lenguaje.”









