
En la lucha por la autonomía de la Universidad, los entonces estudiantes que ahora son personas prestigiadas y admiradas, pensaron en una institución que no sólo fuera autónoma en cuanto a su gobierno, sino también en la libertad de pensamiento, destacó Nicolás Dávila Peralta, editor de la Gaceta Universitaria y reportero de la Dirección de Comunicación Institucional de la BUAP.
En la mesa “Autonomía Universitaria”, realizada en el marco de las conferencias conmemorativas del 55 Aniversario de la Autonomía en la BUAP, reconoció que esta lucha se logró en parte en 1956, sin embargo hubo factores que bloquearon su logro total.
Relató que el proceso de autonomía en la Máxima Casa de Estudios de Puebla, se originó por las luchas entre movimientos cristianos que defendían una universidad católica y los considerados comunistas que exigían una educación laica.
Indicó que a pesar de las manifestaciones, el gobierno promulgó una nueva Ley Orgánica en la Universidad, donde se quitaba el Consejo de Honor –núcleo de gobierno de ultraderecha-, la cual duró unos cuantos meses. “La Universidad quedó sin ley dos años hasta 1963 que se promulgó una nueva Ley que dio cabida a todas las propuestas de reforma universitaria, es decir, libertad de pensamiento, organización y administración, así se logra la Autonomía”.
Dávila Peralta mencionó los tres factores que incluyó el papel de ultraderecha en el movimiento de Reforma Universitaria y que todavía mantiene en los espacios de poder y decisión en el país.
El primero es el anticomunismo de la iglesia católica, como reacción al ateísmo militante del comunismo en la primera mitad del siglo XX y a la represión desatada contra ella por el Stalinismo.
Otro factor es el oportunismo de las organizaciones secretas –en el caso de la Universidad, el Yunque- que utilizaron y siguen utilizando la fe del pueblo para sus propios fine políticos y financieros.
Por último está la estrategia anticomunista utilizada por el gobierno y los empresarios para reprimir cualquier movimiento disidente. “Recordemos que con esta bandera reprimieron a médicos, ferrocarrileros y profesores y el mismo Gustavo Díaz Ordaz, que en 1961 era Secretario de Gobernación, justificó la matanza de Tlatelolco con el argumento de que había salvado a México del comunismo”.
El ingeniero Arturo Guzmán Vázquez, participante activo del proceso de Reforma Universitaria, comentó su experiencia al respecto. Dijo que el antecedente de éste fue el apoyo al movimiento revolucionario en Cuba.
Una de las exigencias de la reforma era respetar el artículo tercero que establece una educación laica, “no se estaba en contra de la propaganda de eventos religiosos o misas que se realizaban en ese entonces, sino en que se tomaran las instalaciones de la Universidad para estos fines como si fueran actividades académicas”.
Al establecerse la autonomía, ésta permitió concretizar la misión de la Universidad: dar educación de calidad a los estudiantes, por lo que se elaboraron planes de gobierno, de enseñanza, investigación y cultura de acuerdo a esta su misión, señaló.
¿Qué pueden hacer los estudiantes para ser parte de la acción de cambio y autonomía de la Universidad? El punto de partida es cuestionarse lo anterior y plantear propuestas al respecto, resaltó la maestra Rosalía Posada González, académica de la Facultad de Ciencias de la Electrónica.
El titular de la Dirección General de Difusión Cultural, Daniel Alcántara León, expresó que “en 1956 se planteó crear la Universidad, ya establecida el siguiente paso fue instituir su autonomía. Ahora se debe pensar en ser radical y buscar nuevas consignas que muevan a docentes y alumnos a transformar la Institución”.








