El sábado se registraron marchas en París, Londres, Madrid y Lisboa, entre otras urbes, en contra de la república islámica que mantiene la represión en las movilizaciones. Frente a este panorama, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, llamó “delincuentes” a los manifestantes y expresó: «La nación iraní no permitirá que los criminales nacionales e internacionales estén detrás de estos disturbios“.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump, pidió un cambio de “liderazgo” en Irán y calificó a Khamenei como “un enfermo que mata a su pueblo”. En diálogo con Politico, acusó al líder del régimen de “la completa destrucción del país y del uso de la violencia a niveles jamás vistos hasta ahora”.
“Gobernar va de respeto, no de miedo y muerte (…) Es hora de buscar un nuevo liderazgo”, agregó, e instó al líder supremo a dejar de reprimir a la población y a dirigir el país de manera adecuada.
La organización de derechos humanos HRANA, con sede en el país norteamericano, informó que ya son más de 3.900 personas asesinadas en manos de las fuerzas del régimen y aún faltan por confirmar otras 8.949. No obstante, un funcionario iraní informó a la agencia Reuters que ya fueron identificados más de 5.000 muertos.
Al menos 3.919 personas han muerto en Irán durante las protestas contra el régimen que comenzaron a finales de diciembre en las principales ciudades del país, según el último balance difundido este domingo por la organización no gubernamental con sede en Estados Unidos HRANA, que subraya que se trata de “casos confirmados”.
La ONG ha informado que está investigando otros 8.949 posibles muertes cuya relación con las protestas aún no se ha verificado, lo que podría elevar considerablemente la cifra final de fallecidos.
Las autoridades iraníes no han corroborado estos datos, mientras que otras organizaciones reportan cifras inferiores. Por ejemplo, el Centro para los Derechos Humanos en Irán (IHRNGO), con sede en Noruega, registró 3.428 muertes según su informe del 15 de enero.
En relación a los heridos, HRANA ha contabilizado 8.949 casos, de los cuales 2.109 presentan lesiones graves. Además, la organización ha confirmado 24.669 personas detenidas.
La ONG ha advertido sobre una nueva ola de arrestos en varias ciudades y ha denunciado el “discurso amenazante” de altos funcionarios de las autoridades frente a la presión internacional. También ha destacado que la suspensión generalizada del servicio de internet sigue vigente, lo que complica la obtención de información.
Las movilizaciones comenzaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán tras el desplome del rial, la moneda nacional, y se expandieron hacia manifestaciones contra la clase política en las principales ciudades del país.









