
La Gobernadora de Campeche Layda Sansores San Román, al dar a conocer diversas grabaciones del actual Presidente del PRI Alito Moreno, con otros personajes de la vida política mexicana, está violentando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, además de que cometió el delito federal de intervención de comunicaciones privadas.
El artículo 16 párrafo noveno de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece: “Las comunicaciones privadas son inviolables. La Ley sancionará penalmente cualquier acto que atente contra la libertad y privacia de las mismas”.
Por otra parte, el artículo 177 del Código Penal Federal, menciona: “A quien intervenga comunicaciones privadas sin mandato de autoridad judicial competente, se le aplicará sanciones de seis a doce años de prisión y de trescientos a seiscientos días de multa”.
La Gobernadora de Campeche, por ningún motivo toma en cuenta estos aspectos de carácter legal, sino por el contrario en forma impune, da a conocer grabaciones del Presidente del PRI, que lo afectan políticamente, así como a su partido, sobre todo a unos días de que se lleve a cabo la elección a Gobernadores en seis Estados de la República Mexicana.
El político, conocido como ALITO MORENO, ya declaró que presentó las denuncias correspondientes ante la Fiscalía General de la República, por lo que se espera que el Doctor Alejandro Gertz Manero, proceda a la investigación de los ilícitos comentados.
Las llamadas telefónicas que dio a conocer Layda Sansores, según declaraciones, y su propio parecer de la Gobernadora, son supuestos tratos de lavado de dinero que ha cometido el dirigente del PRI.
La primera grabación, la más mediática, se escucha al líder del PRI, menospreciando a los Periodistas, señalando que “A los Periodistas hay que matarlos de hambre”; lo que, por supuesto Alito Moreno desmintió, considerándola una grabación falsa.
A final de cuentas, sean falsas o ciertas las grabaciones, lícitas o ilícitas, el golpe político ya está dado al Presidente del PRI.
M.D. MIGUEL ÁNGEL TEJEDA ORTEGA.









