En el coqueto AFG Arena de Saint Gallen, Chile le dio un meneo al campeón del mundo, le sacó los colores en una primera parte lamentable por parte española, especialmente en defensa. La tunda fue tan rotunda que agrandó después el remonte de España. La rueda de los cambios, y especialmente la irrupción de Iniesta y de Cesc en el segundo tiempo compensó el desaguisado del primer tiempo. El dúo dinámico metió los goles y con su juego marcó el camino de la remontada. Irreconocible, desajustada y sin línea de pase, La Roja quedó a merced de Chile, un mal enemigo, un equipo con más fútbol y juego que títulos. Con razón Del Bosque torció el gesto cuando Villar le comunicó la decisión de medirse a ese equipo valiente y fiable. La lección de Chile en la primera mitad retrató a la improvisada zaga española, donde se acusó enormemente la ausencia de los centrales titulares (Piqué y Puyol) y la precariedad de una pareja inédita como Albiol y Javi Martínez.
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Iniesta y Cesc rescatan a España









