
Sobre el escenario del Teatro Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, se encuentra dibujado en el piso un gran cuadrado, en una esquina un perchero y al centro una gran maleta de color café. Luego de anunciar el inicio del monólogo infantil Un tutú muy apretado, la actriz Sofía Olmos aparece con una gran sonrisa y explica que su estatura es muy corta, sólo mide un metro con 25 centímetros, «pero mi imaginación es muy grande», dice.
Una canción de The Beatles –When I’m 64 (Cuando tenga 64 años)-, transporta el público familiar que asistió a este función al mundo en el que habita este personaje de nombre Mónica, una niña que se inscribe en los nuevos cursos de danza clásica con mucho entusiasmo pero sin los accesorios necesarios para poder practicar; su entusiasmo es tal que su mamá decide apoyarla y le pide que pregunte en el colegio si ellos le pueden ayudar a conseguir uno.
Mientras llega el momento de iniciar las clases la pequeña practica en su cuarto donde lo mismo baila con la música de El lago de los cisnes –de Piotr Ilich Tchaikovsky–, que una canción de los Ramones – Blitzkrieg bop–, situación que se vuelve embarazosa para ella cuando su hermano mayor la descubre y aprovecha para burlarse de ella.
Todos los personajes son creados en el escenario por Sofía Olmos, quien desarrolla sus características físicas para desarrollar la personalidad del resto de los habitantes de esta aventura, la cual tiene como mensaje central la necesidad de nunca abandonar las metas y los sueños de la infancia.
La inocencia de la niña y su buen humor frente a la adversidad son algunos de los recursos de la intérprete para desarrollar un anécdota plagada de diversión, en la que demuestra tanto sus capacidades actorales como el acertado manejo de diversas técnicas para lograr que el espectador aprecie la participación de los cinco personajes planteados en esta obra de teatro.
El conflicto central es la aparente imposibilidad de Mónica de poder usar un tutú y cumplir así su seño de participar en una coreografía escolar; se mide varias prendas pero ninguna la justa correctamente al cuerpo. Su maestra la anima para seguir adelante y no vencerse…
Su mamá le ayuda a solucionar el problema: cose y agrega el tutú para que lo use la niña. Todo esta resuelto y la fecha esperada llega. La presentación incluye tanto una coreografía grupal como una presentación solista. Mónica hace su mejor esfuerzo, baila como nunca, gira con fuerza y se mueve con delicadeza. Pero no queda ni en tercer lugar.
Sofía Olmos concluye el monólogo con un mensaje claro: «no importa ganar, sino intentarlo», dice emocionada ante su público y en particular los niños le aplauden con mucho entusiasmo.









