
Autoridades de 25 comunidades indígenas de los estados Puebla e Hidalgo exigen parar la construcción de un gasoducto licitado a la multinacional TransCanadá.
Éste enlazaría la refinería de Tula, Hidalgo, con el complejo de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Tuxpan, en el Estado de Veracruz.
Cuando Gas Natural de la Huasteca, filial de TransCanadá, anunció la obra, las comunidades crearon el Consejo Indígena Xangu ya mui.
Además, alertaron que el gasoducto atentaría contra las especies de flora y fauna en el territorio que atravesaría.
El 13 de septiembre último la multinacional donó un millón de dólares al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, destinado a construir escuelas y centros comunitarios.
Dicha cifra, en opinión de Lucero Cora Clemente, representante del consejo, es solo un paliativo para justificar la devastación que ocasionaría la obra.
Esto es una forma de ‘ganar adeptos y justificar el despojo de predios y afectaciones ambientales en poblados de la Sierra otomí-tepehua de Hidalgo y el norte de Puebla’.
TransCanadá ganará más de 297,19 millones de dólares, el millón de dólares que donó no representa nada, dijo.
En una misiva enviada a la ONU, 25 comunidades de Hidalgo y Puebla señalan que el proyecto viola el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.
Anunciaron bloqueos carreteros y movilizaciones en Pachuca, capital de Hidalgo, y en la Ciudad de México.









