
En el octavo día desde el inicio del ataque ruso sobre Ucrania, continúan las alarmas en distintas ciudades por bombardeos.
Esta vez los ataques aéreos rusos golpearon varias infraestructuras, entre ellas tres escuelas y la Catedral.
El presidente Zelensky cifró las pérdidas rusas en cerca de 9.000 soldados y ha señalado que trabaja ya para organizar un “corredor humanitario” para llevar a los civiles medicamentos y otros productos de primera necesidad.
Las fuerzas rusas bombardean Okhtyrka, en la región de Sumi, en el nordeste de Ucrania, y han dejado sin electricidad y calefacción a la población, informó el jefe de la Administración Militar Regional, Dmytro Zhyvytskyi, en su cuenta de Telegram.
“No hay calefacción ni electricidad en Okhtyrka, en la región de Sumy, y las tropas rusas están bombardeando Sumy”, escribió. “En principio, toda la región de Sumy es ahora un territorio del infierno, que está siendo destruido por las tropas rusas”, indicó.
Las autoridades de Ucrania han denunciado este jueves la muerte de alrededor 33 personas y 18 heridos en ataques por parte de las tropas rusas contra varios edificios residenciales en la ciudad de Chernigov, situada en el norte del país, en el marco de la invasión iniciada el 24 de febrero.
Funcionarios ucranianos afirman que una columna de fuerzas rusas se dirige hacia la mayor central nuclear de Europa, que representa aproximadamente una cuarta parte de la generación de energía de Ucrania.
Tanto la empresa estatal ucraniana de energía atómica como el alcalde de Enerhodar, Dmytro Orlov, dijeron que las tropas rusas se acercaban a la planta nuclear de Zaporizhzhia. Las autoridades dijeron que se escucharon fuertes disparos en la ciudad a última hora del jueves.









