
Un diálogo abierto entre dos genios de la pintura universal a través de 147 obras entre óleos, obra gráfica y decenas de objetos grecorromanos, ibéricos y aztecas, son presentados en la magna exposición Picasso & Rivera: Conversaciones a través del tiempo, inaugurada la noche del jueves 8 de junio en el Palacio de Bellas Artes.
María Cristina García Cepeda, secretaria de Cultura, afirmó que esta exposición además de permitir al público ser testigo de cómo, a través de la forma y el color conversan dos genios del arte universal, refrenda el compromiso del Gobierno de la República para ampliar los beneficios de la cultura al mayor número de personas, algo patente también en las más de mil 900 exposiciones artísticas que se han realizado dentro y fuera de nuestro país de 2013 a 2017 a las que han asistido cerca de 30 millones de personas.
En la ceremonia de apertura estuvieron presentes la titular de Cultura del Gobierno de la República, María Cristina García Cepeda; Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes; Erol Ok, director del Museo Nacional de Picasso en París; Guadalupe Rivera Marín, presidenta de la Fundación Diego Rivera e hija de Diego Rivera; Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes y los curadores de la exposición Diana Magaloni y Juan Coronel Rivera.
La secretaria de Cultura recordó que en 1905 el joven Diego Rivera obtuvo de Justo Sierra, entonces secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes apoyos económicos para viajar y estudiar en Europa. De España se trasladó a París en 1909 y en 1914 conoció a Pablo Picasso en el año convulso de la Primera Guerra Mundial, en el amanecer de un siglo de experimentación artística que marca el encuentro de dos referentes del arte universal.
María Cristina García Cepeda explicó que la exposición abarca el periodo comprendido entre 1900 y 1950, medio siglo en el que estos artistas participaron de las nuevas miradas que trajo consigo el modernismo y fue a partir de los vínculos que estos artistas crearon que se propuso una revisión sobre la identidad que los ha hecho tan arraigados a sus lugares de origen y a la vez, tan universales.
Agregó que México mantiene un diálogo cultural con el mundo y ha realizado múltiples acuerdos con instituciones culturales de diferentes países que permiten seguir presentando en nuestros escenarios, foros y salas de exhibición actividades y exposiciones de excelencia, aspecto que con esta muestra se pone de manifiesto con la rica y fructífera colaboración entre el museo del Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.
La secretaria de Cultura refirió que museos y coleccionistas nacionales y extranjeros se sumaron con entusiasmo a este proyecto aportando obras de enorme valía que se conjuntan para realizar este viaje que va mas allá de las artes visuales y que tendrá ecos en la manera como hoy entendemos las corrientes artísticas.
Lidia Camacho, directora general del INBA, dijo que esta muestra permitirá al público acercarse a dos figuras que dejaron una profunda huella en su arte y su tiempo, mostrando los propósitos y procedimientos que estuvieron detrás de sus obras entre 1900 y 1950, otorgando una nueva perspectiva de su trabajo
Durante el recorrido por la exposición, el público pudo disfrutar de dos de los cuadros centrales de la muestra que son el símbolo del diálogo entre ambos pintores: el cuadro Retrato de Sebastia Juñer Vidal, obra realizada por Picasso en 1903 y que ha sido exhibida pocas veces fuera de Francia, así como La parte de Pedro, obra realista pintada por Diego Rivera en 1907.
Destacan asimismo las pinturas cubistas El poeta y Retrato del escultor Elie Indenbauh, realizadas por Picasso y Rivera, respectivamente en 1912 y 1913.
Otras piezas relevantes que los visitantes pueden apreciar son Hombre con bombín sentado en un sillón (Picasso 1915), El arquitecto (Rivera 1915-1916), Cabeza de arlequín (Picasso 1913), Marinero almorzando (Rivera 1914), así como los Estudios de pintura facial, realizados por Diego Rivera entre 1955 y 1956 como parte de sus investigaciones sobre la estética prehispánica.
En la sección América y Europa, en contraste, se exhiben numerosas piezas antiguas que complementan la exposición al mostrar el acercamiento que tuvo Picasso al clasicismo durante 1930, en particular con la Suite Vollard y sus ilustraciones para Las metamorfosis de Ovidio.
Destacan piezas como la Crátera de caliz, elaborada en Grecia entre el 450 y 460 a.C. Por parte de Diego Rivera sus influencias se muestran con piezas como la Escultura antropomorfa mexica hallada en Tlalmanalco y perteneciente al posclásico entre 1250 y 1521 d.C.
La magna muestra se corona con obras que muestran la plenitud y experiencia de ambos artistas como Bañista de Tehuantepec, El día de flores Xochimilco, El amigo de Frida y Vendedora de alcatraces de Diego Rivera, así como La flauta de Pan, Minotauro corriendo y Gran bañista, de Pablo Picasso.
La exposición Picasso & Rivera: Conversaciones a través del tiempo, se exhibe hasta el 17 de septiembre en el Museo del Palacio de Bellas Artes, Avenida Juárez esquina con Eje Central, Centro Histórico de la Ciudad de México.








