Published On: Mar, Ene 21st, 2020

In Memoriam Antonio Casanueva y Velasco

 

Estimado Baraquiel:

Escribo para comunicarte que el Ing. Antonio Casanueva y Velasco, quien fuera colaborador de la Revista Momento por más de 23 años, falleció el pasado jueves 16 de enero 2020 en Naucalpan, Estado de México.

Tengo en mis manos el ejemplar del 25 de enero 1990, el número 209, de la Revista Momento en donde Antonio Casanueva y Velasco realizó su primera colaboración, un artículo que tituló “ Más cornadas a el hambre” y en donde recordaba la novela de Luis Spota. La columna se llamaba Rincón Taurino y se publicó puntualmente, semana tras semana, hasta el 2014.

Antonio Casanueva y Velasco fue un apasionado aficionado a los toros. Se aprendía de memoria  las fechas y los carteles de tardes importantes, y era capaz de recordar no sólo los nombre, sino las pintas de los toros de cientos de faenas. De niño, ganaba boletos para ir a la plaza México contestando preguntas que hacían en programas de radio.

En la Navidad pasada, Paloma, su nuera, le preguntó: “Suegro, cuál ha sido tu torero favorito”;  sin dudarlo respondió que Luis Procuna. Y nos contó que pasaba los veranos en la ganadería de Santo Domingo en San Luis Potosí, donde conoció al Berrendito de San Juan quien lo apantalló por su fuerte personalidad y por la quietud con la que realizaba el toreo por alto.

Me sorprendió su respuesta. Yo hubiera pensado que su torero predilecto había sido Manuel Capetillo, el mejor muletero del mundo, a quien siguió por las plazas de la República Mexicana desde aquella temporada de novilladas en la que surgieron los Tres Mosqueteros. Antonio Casanueva y Velasco i ncursionó en la prensa escrita en noviembre de 1981 precisamente defendiendo a “ su torero” , refutando un artículo publicado en el Esto en donde Francisco Lazo daba a entender que Manolo Martínez había sacada a patadas de los ruedos a Capetillo después
de un histórico mano a mano en el Toreo el 3 de diciembre de 1967.

Por más de veinticinco años escribió una columna semanal llamada Rincón Taurino, primero publicada en el diario Nueva Era de Puebla y después en la Revista Momento en el vértice de Puebla. Fue el comentarista taurino de la Peña Taurina y Deportiva en la HR, estación de Grupo Acir, Puebla. Transmitió las corridas del Relicario desde su inauguración y hasta principios del siglo XXI. También fue cronista viajero de la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma y así fue a Orizaba, Monterrey y a otras plazas a transmitir corridas de toros. Nunca cobró por hablar o escribir de toros; pues tuvo una exitosa carrera como ingeniero y director en la industria textil. Pero dedicaba su tiempo libre a la tauromaquia.

Apasionado y emotivo. Se le cortaba la voz y se le llenaban los ojos de lágrimas cuando recordaba una faena o hablaba de una tarde inolvidable. Sus amigos decían que nunca pudo concluir un libro taurino pues, de la emoción, lloraba tanto que mojaba el papel o descomponía las máquinas de escribir.

Vivió intensamente la fiesta de los toros. Hizo amistad con toreros como “el Güero” Miguel Ángel, Amado Ramírez “el Loco”, Raúl Ponce de León, Rafael Ortega, Alejandro y David Silveti. Disfrutaba de sus triunfos y sufría con sus contratiempos. En 1954, al enterarse de la cornada en la boca que “el Güero” Miguel Ángel sufrió en Sevilla y a pesar de las dificultades de las comunicaciones trasatlánticas, logró hablar con la monja que lo atendía quien le dijo: “ Ruegue por su alma, porque está muy mal”. Palabras que representaron esperanza para los amigos y familiares del torero. Años después, en un hospital de Madrid, entrevistó a David Silveti y tranquilizó a la afición poblana que esperaba inquieta noticias de aquella otra cornada.

La última vez que asistió a la plaza México fue el 22 de diciembre del 2019. El domingo del 12 de enero 2020 ya no estaba en condiciones de ir a los toros, así que se quedó en su casa a ver la corrida por televisión. A unque estaba muy cansado y débil, todavía gritó “ olé” tras los naturales de Jerónimo.

Seguramente, en la Gloria, está en espera del anuncio de Manolete alternando con Luis Procuna, Manuel Capetillo y David Silveti. Supongo que desearía verlos con toros de Santo Domingo y Zacatepec, quizá las ganaderías donde más disfrutó del campo bravo.

Estimado Baraquiel, muchas gracias por todas las atenciones que tanto tú, como todos los colaboradores y los lectores de Momento tuvieron para con mi papá.

Cordialmente,

Antonio Casanueva Fernández