En México el mundial se vive con una pasión desbordante, como nunca antes. Y cómo no, si en este país hace varios años que la división y la discordia sembrada desde el poder ha logrado marcar a toda una nación.
En este momento todo es alegría, todo es festejo, todo es ilusión, todo es optimismo entre millones de mexicanas y mexicanos que anhelan sentir aunque sea por unos momentos orgullo y felicidad por su país, por su identidad ante el mundo.
En un torneo donde los organizadores han garantizado una primera fase “cómoda” para la selección mexicana, lo que hay que hacer es disfrutar, olvidarse de los graves problemas sociales del país, olvidarse de las deudas y de la violencia que somete a millones.
De la noche a la mañana y en medio de un ambiente futbolístico sin igual, nos hemos vuelto a hermanar. En las calles la algarabía va vestida de verde y por ello los “chairos” y “fifís” no se mientan la madre, al contrario, se abrazan y festejan.
En el Ángel de la Independencia, en la Minerva o en la Juárez no hay “becas”, no hay “apoyos”, no hay “acarreados” o “adversarios” solo hay mexicanas y mexicanos deseosos de sentir que por fin hay algo que festejar, aunque ello sea una limitada actuación de su selección de futbol.
Por lo que se ha visto hasta ahora, en el fondo, todos sabemos que la escuadra mexicana tiene muy pocos argumentos para avanzar a la siguiente ronda de los dieciseisavos de final; el nuevo formato impuesto por la FIFA así lo programó.
Por ello, la espectacular afición mexicana ávida de celebración, de olvido y de triunfos disfrutará como nunca este arranque del mundial porque tal vez, en el fondo, también sabemos que después de esta copa de futbol no habrá mucho que festejar en México.
La selección mexicana enfrentará el próximo miércoles a las 7 de la noche a su similar de Chequia en el emblemático estadio Azteca o Ciudad de México. El último partido en la fase de grupos para los mexicanos es otro regalo de Gianni Infantino para los estratégicos anfitriones, ¡y cómo no!
México como país anfitrión y como una de las aficiones más activas en el futbol internacional le representa a la federación internacional de este deporte ingresos superiores a los 2 mil millones de dólares entre venta de partidos, transmisiones, mercancía e impuestos condonados.
Ante los checos, los seleccionados mexicanos son favoritos para obtener otro triunfo que sin duda sabrá a gloria. La selección habrá cumplido al hacer “historia” ganando los tres partidos de fase, la FIFA habrá cumplido al haber facilitado esas victorias y la afición habrá cumplido también su sueño de vivir y gritar esa maravillosa experiencia del triunfo.
Después, seguramente vendrá la dolorosa realidad a la que ya está acostumbrada la inigualable afición mexicana, pero por lo pronto, que nadie deje de soñar y de festejar, aunque solo sea por unos días más.










