Al igual que ocurre en Silverstone con los equipos de fórmula 1 que tienen su sede en Gran Bretaña, que son la mayoría, la hinchada de Ferrari acude en masa a Monza, la catedral de la velocidad, un circuito emplazado a menos de dos horas en coche de la sede de La Scuderia, en Maranello. La marca de los bólidos de Il Cavallino Rampante despliega todas sus artes de persuasión en esta cita del calendario. Más allá de sus intereses deportivos, la compañía pone especial mimo en el factor comercial, de modo que emplea el evento para vender su producto: normalmente, el Gran Premio de Italia se corre pocos días antes de la feria del automóvil, en este caso en Fráncfort. La semana pasada presentó su último superdeportivo, el 458 Spider, y muchos de los interesados han sido invitados a Monza.
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Il Cavallino se viste de seda









