
EL MUNDO IRREAL DE FELIPE CALDERÓN.

El principio de esta semana comentamos que un grupo de ciudadanos mexicanos encabezados por el jurista, Netzai Sandoval, estaban acusando al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, ante la corte internacional de justicia de crímenes de lesa humanidad. Que activistas mexicanos de derechos humanos quieren que la Corte Penal Internacional investigue al señor Felipe Calderón, a sus altos funcionarios y al narcotraficante más buscado del país, a quienes acusan de permitir a sus subordinados matar, torturar y secuestrar civiles.
Que Netzai Sandoval, un abogado mexicano de derechos humanos, presentó el viernes una querella ante la Corte (CPI) en La Haya, solicitando una investigación por la muerte de cientos de civiles a manos de los militares y de narcotraficantes en México, donde más de 45 mil personas han fallecido en actos de violencia vinculados a las drogas desde el 2006.
Netzai Sandoval acusa que “La violencia en México es mayor que la violencia en Afganistán, la violencia en México es mayor que en Colombia”. Y la cuestión toral es su pretensión de que “Queremos que el fiscal nos diga si se han cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en México y si el presidente y otros altos funcionarios son responsables”. Ni más ni menos.
Ahora bien en el aquí y en el ahora, es innegable que en México en este momento sufrimos de una guerra de baja intensidad, con graves daños colaterales, con un verdadero Estado Fallido, con todo el territorio nacional en manos del otro ejercito, el del hampa perfectamente organizada, el cual es armado por el imperio del norte, en una clara afrenta a nuestra soberanía y con una institución presidencial ninguneada y avasallada, por actos de guerra como son los asesinatos de miles de policías, militares, funcionarios del poder judicial, y de secretarios de estado, como los dos ministros de gobernación Juan Camilo Mouriño Terrazos y José Francisco Blake Mora , y muchos otros funcionarios de alto rango, en un escenario de ingobernabilidad, de crisis de valores, desempleo, pobreza extrema y desconfianza del pueblo de México en sus miserables autoridades federales.
Pues bien, en lugar de analizar esta grave serie de acusaciones contra su régimen, el señor Felipe Calderón Hinojosa, en lugar de pacificar el país en manos de los criminales, en lugar de detener la ola de asesinatos cotidianos en todo el país, ahora para empezar niega que en México exista un conflicto armado no internacional de carácter permanente, y señala que: “ Las imputaciones al Gobierno de México son claramente infundadas e improcedentes, como lo señalan ya las voces más autorizadas en la materia. Sin embargo, constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales”.
Y dice que es convicción del Gobierno de la República que no se actualizan los supuestos establecidos en el Estatuto de Roma para que la Corte Penal Internacional (CPI) inicie una investigación sobre la situación en México, ya que la política de seguridad implementada de ninguna manera constituye un crimen internacional; por el contrario, todas sus acciones están encaminadas a detener a las organizaciones criminales y a proteger a todas y todos sus ciudadanos. Esto es falso, porque cada día las organizaciones criminales causan más y mas daño a todos los mexicanos y el régimen de Felipe Calderón no los puede ni remotamente detener, ni neutralizar y menos destruir.
También contesta que las fuerzas armadas participan en tareas de seguridad pública a petición y en coordinación con las Entidades Federativas y sus municipios, de manera temporal y sin sustituir a las autoridades locales en el ejercicio de sus funciones y responsabilidades, realizando una valiosa labor en la detención de importantes líderes de organizaciones criminales, y desmantelando sus estructuras logísticas, financieras y administrativas. Esto también es falso porque en México nunca se han detenido a los verdaderos jefes del crimen organizado, las organizaciones criminales continúan trabajando con toda impunidad y el régimen en el banquillo de los acusados no puede de ninguna manera desmantelar las estructuras operativas, ni financieras de los varones de las drogas. Porque no pueden o peor, porque no quieren.
Dice Felipe Calderón que en México como nunca antes, se ha implementado, de manera sistemática y creciente, una política pública tendiente a fortalecer el Estado de derecho y a promover y respetar los derechos humanos. Esto es falso porque hoy mas que nunca, no existe ningún estado de derecho, y prueba de ello son los miles de asesinados, todos los días en nuestra nación, cadáveres encostalados, embolsados, ensarapados que son tirados en las calles, a plena luz del día y sin que ninguna autoridad del gobierno federal identifique, señale o detenga y menos castigue a los sicarios.
Dice el señor Felipe Calderón que para que se configuren los crímenes de guerra y lesa humanidad que son competencia de la Corte Penal Internacional, se requiere de la existencia de un contexto específico que no tiene lugar en el país. Y asegura que por un lado, el Estado Mexicano no está en guerra, y por otro, no existe un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, ni una política de gobierno en este sentido. Eso dice el, pero ¿que dicen los miles de asesinados en nuestro país?
Pero nada de lo que se diga será tan importante como la opinión, dictamen, o sentencia de la corte internacional de justicia de la Haya, en el sentido de si hay o no elementos para que juzguen este asunto y si hubiera elementos y se declararan competentes para juzgar esta denuncia, también esperaríamos que no tarden años en pronunciarse, a favor o en contra del acusado. Mañana seguiremos con este análisis.









