EL SOBRECALENTAMIENTO YA AFECTA LOS GLACIARES POBLANOS.
Los glaciares del Himalaya, en peligro de extinción
Todos los informes coinciden, los glaciares en el Himalaya están retrocediendo más rápido de lo esperado y, si el ritmo actual continúa, podrían desaparecer para el año 2035
El Himalaya es una cordillera situada en el continente asiático, que se extiende por los países de Bután, China, Nepal, India, Tibet y Pakistán, formando un arco de oeste a este de 2.600 kilómetros, y de norte a sur de 350 kilómetros. Su nombre procede del sánscrito, y significa valle de nieves.
Greenpeace también ha alertado sobre el problema de las consecuencias que el cambio climático puede tener para 1.000 millones de personas cuya existencia y alimentos tienen lugar junto a los grandes ríos de Asia que nacen en el Himalaya: Yantgsé, Mekong o Ganges, entre otros.
El glaciar Rongbuk que fluye por la meseta del Tibet ha casi desaparecido, y con ello parte del suministro de agua dulce de millones de personas que viven aguas abajo.
En un informe, producto de una expedición propia a la región, Green Peace informo que «La región del Tíbet tiene la increíble cifra de 46.298 glaciares. Sin embargo, en las ultimas tres décadas se ha registrado una reducción de 10 por ciento, desde los 48.860 kilómetros cuadrados en la década del 1970 a 44.438 kilómetros cuadrados en la actualidad».
Otro informe del famoso investigador indio, Syed Hasnain, presidente del «Energy and Resources Institute» (TERI), argumenta que todos los glaciares que se encuentran en el Himalaya medio, incluyendo los que se encuentran en el monte Everest, se están derritiendo y podrían desaparecer para el 2035.
El Himalaya contiene las reservas más extensas de agua, aparte de las capas polares, y alimentan siete grandes ríos de Asia.
Desde hace ya algunos años WWF alerta sobre el problema. Jennifer Morgan del Programa para el Cambio Climático Global , comento que «El rápido deshielo de los glaciares del Himalaya primero incrementará el nivel de los ríos, causando inundaciones generalizadas. Pero en unas décadas la situación cambiará y el nivel de los ríos se reducirá, creando inmensos problemas ecológicos y ambientales para las personas en el occidente de China, Nepal y el norte de India».
EN VÍAS DE EXTINCIÓN LOS GLACIARES EN MÉXICO
*Claro retroceso en el Popo, el Iztaccíhuatl y el Citlaltépetl
*Cambios climáticos y actividad volcánica, como en Don Goyo, las razones
*Se afectan los ciclos hidrológicos de esas regiones, señalan expertos
*Vegetación y hasta moscas invaden ya el Paso de Cortés: montañista
*Los del Iztaccíhuatl, Citlaltépetl o Pico de Orizaba, únicos en el mundo en la latitud 20º norte
Preocupa extinción de glaciares del Popocatépetl por sus efectos
Contribuyen a la recarga de los mantos acuíferos, señala Hugo Delgado, de la UNAM y miembro de la AMC
Las condiciones no son adecuadas para revertir el proceso, lamenta.
Ahora las formaciones de esas masas de hielo son por arriba de los 5 mil metros sobre el nivel del mar. En la imagen, el Iztacihuatl y el Popocatepetl. Foto Fabrizio León Diez
Con las cumbres cubiertas de hielos, las tres formaciones más altas del país, todos del tipo volcán, sobresalen en el paisaje del Valle de México, Puebla y Veracruz.
Sin embargo, en las décadas pasadas el hielo se ha ido derritiendo y desde hace más de 10 años los glaciares en el Popocatepetl dejaron de existir.
Los científicos que vigilan la actividad del volcán han sido testigos del retroceso de los glaciares, hasta tener que declararlos extintos a finales de 2000. Aún hay nevadas estacionales y remanentes de hielo que visten de blanco la cima, pero la pérdida de los glaciares preocupa a los expertos por los efectos que puede provocar.
Los glaciares se alimentan de la nieve que, a bajas temperaturas, se acumula y forma una masa de hielo que se desliza por la pendiente de la montaña. Cuando el hielo se derrite, además de la evidente disminución en extensión se pueden percibir otros cambios en el ecosistema.
A determinada altitud encontrábamos ciertas flores, como las lupitas, que ahora invaden zonas más elevadas y, por ejemplo, en el Paso de Cortés ahora hay moscas, describe el doctor Hugo Delgado Granados, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
Entre los factores que han provocado esos cambios están la variación de las condiciones climáticas locales y globales, la influencia de las zonas urbanas y la actividad volcánica. Las altitudes a las que las condiciones adecuadas de precipitación sólida y bajas temperaturas permiten la formación de glaciares son cada vez mayores a los 5 mil metros sobre el nivel del mar.
A esas alturas, los científicos estudian los glaciares de manera directa. Usan instrumentos especializados (como radares y GPS) que permiten medir extensión, grosor y volumen; perforan el hielo para obtener muestras o colocar marcas para reconocer la precipitación sólida, e instalan estaciones meteorológicas para obtener datos sobre las condiciones climáticas de la zona y sus variaciones.
Sin embargo, el riesgo de estudio aumenta cuando los volcanes entran en una fase de actividad, como la que se inició en el Popocatépetl en 1994, porque incrementa el flujo de calor y hay caída de material caliente y ceniza, lo que ayuda a acelerar la extinción de los glaciares.
Con métodos de percepción remota, fotografías aéreas y satelitales comparadas se puede medir el área del glaciar y hacer algunas estimaciones sobre el volumen.
Según Delgado Granados, investigador del departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), muchas veces los grandes glaciares pueden perder espesor, pero su retroceso no es evidente hasta que disminuyen en extensión. Como se advirtió en Groenlandia en semanas pasadas, se está perdiendo el hielo en área y volumen en el mundo.
Fase de fusión
El ciclo normal de los glaciares incluye una fase de ablación o fusión en la que parte del hielo se derrite y, aunque pierde masa, ayuda a la recarga de los mantos acuíferos.
Los estudios señalan que del lado de Puebla el agua que proviene de los glaciares del Popocatepetl y del Iztacihuatl no es mayor al cinco por ciento; sin embargo, en los valles muy poblados cualquier cantidad puede ser significativa. Los glaciares intervienen en el ciclo hidrológico de la zona.
Delgado Granados dice que hay un lado positivo, pues junto a los glaciares desaparece o al menos disminuye uno de los riesgos volcánicos que más preocupaba a las autoridades, esto es, los lahares, flujos de lodo que se forman cuando cae material incandescente que funde el hielo y arrastra escombros en un torrente que puede afectar a las poblaciones cercanas. Aunque hay remanente de hielo en el lado norte del volcán, al extinguirse los glaciares prácticamente se reduce a cero esa posibilidad.
Desafortunadamente, en los volcanes mexicanos las condiciones ya no son adecuadas para que se vuelvan a formar glaciares ni hay manera de detener su extinción. Las nevadas estacionales que los cubren de blanco pueden confundirnos, pero el hielo ya no se acumula ni permanece en la superficie, aun en lo más alto.
Hoy, los glaciares en el Iztacihuatl y el Citlaltépetl o Pico de Orizaba también presentan un notorio retroceso hacia su desaparición. Aunque de tamaño pequeño (comparados con otros glaciares), son importantes por ser los únicos en México y los únicos en todo el mundo que se encuentran en la latitud 20º norte.
Los glaciares son testigos y evidencia de los cambios en el clima local y global. Las zonas industriales y urbanas provocan variaciones en el régimen de temperaturas y precipitaciones. Los científicos se han dado cuenta de que la desaparición de esas masas de hielo es consecuencia de una combinación de factores.
En todo el mundo, los glaciares muestran una tendencia generalizada a retroceder. Incluso los que ocupan grandes extensiones están desapareciendo como parte de un proceso natural, pero acelerado por los cambios provocados por la actividad humana.
Esta información proviene de dos sitios:
http://www.taringa.net/posts/info/4928792/Los-glaciares-del-Himalaya_-en-peligro-de-extincion.html y del periódico La Jornada UNAM.















