LOS REPROBADOS DEL EXAMEN PARA ENTRAR A LA UNIVERSIDAD
Personalmente yo simpatizo con los aspirantes a entrar a una universidad.
Personalmente yo también simpatizo, con los rechazados de cualquier universidad.
Lamentablemente nunca hay, ni habrá, lugares suficientes para los aspirantes a ninguna institución de educación superior, en ninguna parte del mundo.
Lo que no comparto es el método de chantaje de unos buenos compañeros, que reprobaron el examen de admisión a la BUAP, y que ahora en una actitud, aunque comprensible, pero no compartida, se tiran al piso y se han colocado en un plantón en el edificio central de la Universidad, utilizando métodos extremos para obligar a la administración central de la Benemérita a darles un lugar, a fuerza, en una carrera universitaria o si no “se van a morir de hambre, o se van a desangrar hasta quedar exhaustos”.
Y es que en el escenario nacional la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, es la institución de educación superior en todo el país con el más alto porcentaje de aspirantes admitidos.
En este sentido ayer entrevistamos al maestro Rafael Torres Rocha, afuera del edificio Carolino.
Torres Rocha quien es uno de los principales asesores de la Rectoría, nos explicó que: “La Universidad Nacional Autónoma de México, y la cual maneja un presupuesto decenas de veces superior a la BUAP, solo acepta a un ocho por ciento de sus aspirantes”.
“Que el Instituto Politécnico Nacional en el mismo tenor sólo admite a un 32 por ciento de sus aspirantes, y que la Universidad Metropolitana, por ponernos unos ejemplos en ese sentido, también sólo acepta a un 18 por ciento de los candidatos”.
“Y que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en este período de admisión 2012, recibió al 50 % de sus aspirantes”.
Hasta aquí la expresión del maestro Torres Rocha.
LA LETRA CON SANGRE ENTRA
Ayer algunos de los más de 20 jovencitos que están en plantón afuera del edificio central de la Universidad y que reprobaron el examen de admisión para ingresar a la BUAP, se sacaron sangre de las venas con unas jeringas, y escribieron unas pancartas con la expresión: “La educación nos cuesta sangre”.
Estas acciones son muy patéticas, lastimosas y lamentables.
En lo personal nos duele.
Insisto nosotros en lo personal nos solidarizamos con todos nuestros compañeros aspirantes, con todos los jovencitos que aspiran a ingresar a la universidad pública en Puebla, pero rechazamos, y condenamos toda forma de chantaje, porque esa no es la manera de entrar a la universidad.
Nosotros no somos amigos del rector Enrique Agüera Ibáñez, pero sabemos de su trabajo para conseguir más recursos para la BUAP, sabemos de su esfuerzo por colocar a nuestra casa de estudios en el concierto nacional, con las mejores calificaciones académicas y con el mejor manejo de sus finanzas.
En todo caso las expresiones de descontento, de ira justificada de padres de familia y de aspirantes reprobados, de abrir más la matrícula, deberían ser para el gobierno federal, que da un presupuesto restringido a todas las universidades públicas en México. Ya es lugar común, las peticiones en todos los tonos posibles de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior ante el omiso gobierno de la República para obtener más recursos para la educación superior en las universidades públicas, sin respuesta.
Además los alumnos “afortunados” egresados de todas las universidades, enfrentan un panorama de falta de empleos, desarrollo e incentivos para los posgrados y la creación de ciencia aplicada en forma de tecnología.
Y en este incierto panorama de la educación superior en México, estos «cómpas» reprobados y que demandan un lugar en la Universidad Autónoma de Puebla, arrojando su sangre de por medio, es solo la punta de un iceberg de terribles consecuencias para los tiempos futuros.










