
LOS LEGISLADORES DE TODOS LOS PARTIDOS SE VENDIERON AL GRAN CAPITAL
HOY FESTEJAMOS A NUESTRA SEÑORA TONATZIN-GUADALUPE

Ayer se consumó en la Cámara de Diputados la Reforma Energética, los legisladores de todos los partidos se vendieron al gran capital, le dieron una puñalada a nuestro agónico Proyecto de Nación, y entregaron ese gran recurso natural no renovable de los hidrocarburos, el petróleo y los gases derivados, a las compañías extranjeras, mediante una serie de subterfugios legaloides.
No hay palabras para calificar esta gran traición a todos los mexicanos, y a las nuevas generaciones de compatriotas, por participar en este complot para quitarle al Estado Rector recursos que deberían ser aplicados en nuestro desarrollo y en nuestro crecimiento.
Esto provocara el aumento de la pobreza, la miseria, y la violencia en México.
Se esta acelerando el gran estallido social, a pesar de la gran represión que se avecina.
HOY ESTAMOS DE FIESTA
Hoy la banda nos congregaremos para festejar a nuestra señora Tonatzin.

El investigador Gabriel Muñoz del portal http://antropologia-esoterica.blogspot.mx/p/diosa-coatlicue-tonantzin-guadalupe.html escribe:
«Recordamos que la sagrada religión de los aztecas veneró siempre a la Diosa Tonantzin – Coatlicue como la madre divina, la madre de todos los dioses, de los hombres y de toda la creación, su nombre traduce: «La de la falda de serpientes»
De la Diosa madre de la Tierra, diosa de la muerte, había una representación de esta deidad, que es nuestra señora Tonantzin o Teteoinan que se traduce como «nuestra venerada madre» y madre de los dioses.
Nuestra señora Coatlicue fue representada como una mujer con su falda de serpientes que significa sus múltiples poderes de crear en toda la naturaleza, en sus pies las garras afiladas que simboliza que tiene el poder sobre la tierra, las garras para arar la tierra para sembrar los alimentos para sus hijos o sea la humanidad entera.
Afirmaban los sabios sacerdotes aztecas que su esposo era Mixcóatl «la serpiente de las nubes» y entre sus hijos predilectos están Quetzalcóatl y Huitzilopochtli.
Se comenta que su templo principal estaba en el Tepeyac, los conquistadores españoles con el objetivo de borrar todo vestigio de las religiones autóctonas destruyeron los templos de los dioses de Anáhuac, entre ellos el templo sagrado de nuestra señora Tonantzin.
En 1531, el pueblo azteca ya no soportaba las cadenas de la opresión ejercida por los españoles, y estaban a punto de rebelarse al dominio europeo, esto iba a ser una verdadera matanza, pues los españoles estaban mejor armados, y su arsenal bélico era superior. Tonantzin «La Diosa virgen morena» se apiadó de sus hijos queridos y apareció ante Juan Diego, quien pudo percibir su sagrada presencia, pues poseía el don de la clarividencia, y se efectuó el milagro del Tepeyac por todos conocido.
Tonantzin pide a Fray Zumárraga por intercesión de Juan Diego que fuera reconstruido su templo en el mismo lugar donde antes estaba, ahora sería venerada con un nombre respetado por los Europeos y desde ese momento se venera en su templo en el Tepeyac, y vela por por sus hijos, a pesar del tiempo, del idioma y las nuevas costumbres religiosas. También fue venerada por sus hijos los aztecas y todas las tribus de México, así salvó la vida de sus hijos de América y de Europa.

En su libro «Magia Crística Azteca» el Maestro Samael Aun Weor, gran estudioso de la Antropología esotérica habla de Tonantzin – Coatlicue lo siguiente:
«Ome: Dos, tecutli: Señor. Homecihuatl: Ome Dos Cihuatl: Señora. De este mismo principio dual, masculino y femenino, emanó todo el universo. Este Dios y Diosa tuvo cuatro hijos, los cuatro tezcatlipocas: Xipe totec el colorado, Tezcatlipoca el negro, Quetzalcóatl el blanco, Huitzilopochtli el azul. De este binario divino e invisible, nacieron los cuatro colores de las cuatro razas que actualmente pueblan el mundo.
Ometecutli tiene la presencia del Cristo Cósmico, los nahuas lo representaban con túnicas bellamente adornadas y falo de pedernal, símbolo de luz. Omecihuatl, toda la presencia de la virgen cósmica, los nahuas la representaban con manto azul de extraordinaria belleza y falta de ocultación. El es Huehueteotl «El Dios Viejo padre de los Dioses y de los hombres, ella es Tonantzin, nuestra querida madrecita».
En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México DF. Existe un monolito de impresionante tetra significado: En lo alto de éste, por entre el anillo de su cuerpo enroscado, asoma una preciosa y grande serpiente de doble cara, la cual ve hacia delante y hacia atrás, como el Jano de la religión Greco- Romana. Redondos y penetrantes ojos, fauces entreabiertas de las cuales, debajo de los cuatro incisivos superiores, curvos y afilados con las puntas hacia fuera, cuelgan grandes y bífidas lenguas.
En su pecho cuelgan los flácidos senos, un collar de cuero, adornado con los corazones de en medio, de cuatro manos que se abren hacia fuera, remata en un cráneo a la altura del ombligo de la Deidad y sube hacia sus hombros. Sus brazos pegados contra el cuerpo con los antebrazos flexionados, cuyas manos terminan en cabezas de preciosas serpientes
De fauces entreabiertas e incisivos superiores como garras, debajo de los cuales cuelgan rectángulos lisos y geométricamente cúbicos, en una línea vertical en el centro de cada una de sus caras, símbolo de la perfección de las obras en sus manos. En sus hombros y codos, garras de tigres y ojos de águilas.
Su corta falda de serpientes entrelazadas con las cabezas hacia abajo y que se ajusta en su talle, por medio de ancho cinturón de preciosas serpientes que, al anudarse debajo del cráneo de órbitas llenas y mirada desafiante, cuelgan sus cabezas hacia el frente como los extremos de corbata sin anudarse, y simboliza que todo lo que existe en el universo es producto del fuego sexual.
El cráneo en el ombligo de la Deidad, no es el remate de su collar, ni el broche del cinturón de su falda, sino Coatlicue, la devoradora de hombres, la Diosa de la Tierra y de la Muerte, cuyo cuerpo se proyecta al frente, entre los muslos del bajo vientre a los pies de la Deidad.
Muchos corazones y dos colgajos de plumas de quetzal adornan los lados de la enagua que baja hasta sus tobillos y remata en ancho fleco de plumas entrelazadas, adornado con chapetones, del cual cuelgan 16 largos cascabeles.

Sinuosa y gruesa serpiente asoma las fauces de incisivos superiores como garras entre las cuatro garras de cada uno de los pies de la Deidad, y sobre cada uno de sus pies, en bajos relieves, dos ojos de águila que tratan de ver hacia el infinito.
Y en la parte baja, en el plano de apoyo de la escultura, en bajos relieves, Mictlantecuhtli con brazos y piernas abiertos en cruz de San Andrés. Del trasero, entre los muslos, del bajo vientre sale hacia abajo el fuego creador universal y en su ombligo se abre la boca del abismo.
En sus hombros, el collar tiene dos corazones en medio de cuatro manos que se abren suplicantes hacia lo alto, y en medio de las manos, sobre la columna vertebral, sus puntas rematan en nudo marinero, adornadas con cuatro chapetones. El cráneo que por la espalda pero a la altura del omóplato parece abrochar el cinturón de su falda de serpientes, simboliza a Tonantzin, madre de los Dioses, oculta en la parte posterior de la falda de Coatlicue, olvidada por los hombres de esta generación. Su figura sobresale en la parte posterior de la falda de la Deidad: Viste túnica acordonada que baja hasta sus pies, que remata en una sola y enorme garra, y termina en siete bolas alargadas, emblema de perfección de sacrificio; y de su collar; donde la tiroides, cuelgan dos grandes lenguas de pedernal; sobre la túnica, pectoral acordonado que remata en seis borlas, emblema de creación; y al frente, debajo deis?pectoral, a la altura del bajo vientre, un colgajo de finísimas saetas, del? cual cuelgan dos grandes lenguas de pedernal que, en conjunto, simbolizan el fuego universal de la creación.
De la preciosa serpiente que remata el conjunto del monolito «emana un sentimiento de maternidad» y su cabeza de doble cara, es el emblema de la pareja divina. La parte posterior de los hombros a los pies, simbolizan a Tonantzin, la madre de los dioses; y su pecho de flácidos senos, adornado con collar de manos y corazones, simbolizan a COATLICUE, la sombra de Tonantzin»
Tonantzin es el aspecto positivo de la madre celeste, es la naturaleza que como una madre bondadosa da a sus hijos, los animales, los humanos y los vegetales el alimento que necesitan para existir, la naturaleza es pródiga, si comemos una naranja y sembramos en tierra sus semillas y les damos el agua, la necesaria, podemos crear un bosque de naranjas, la naturaleza nos da lo que necesitamos para existir, pero nosotros los seres humanos, hacemos mal uso de los recursos de la madre natura y creamos un infierno donde ella originalmente creó un paraíso.

Coatlicue es la sombra de Tonantzin, la sagrada madre muerte, la que quita a los seres humanos su cuerpo material, librándoles de los sufrimientos de la enfermedad, cada ser que nace, tiene una cita con la sagrada madre Muerte en el tiempo por ella concertado; ella y sus ministros conducen al alma del difunto ante los Dioses del Mictlán, para pasar por el gran juicio por los actos de su vida.
En el portal http://noticias.terra.com.mx/mexico/virgen-de-guadalupe/tonantzin-origen-de-culto-a-guadalupana leemos:
«La virgen de Guadalupe es objeto de una fe y veneración que traspasa generaciones y fronteras, y cuyo culto, según los historiadores, se remonta a la época anterior a la llegada de los españoles, cuando los aztecas dominaban la ciudad de Tenochtitlán.
Símbolo inequívoco de la religiosidad mexicana, en la guadalupana se funden dos tradiciones que forman parte de la idiosincrasia de este país, pues su imagen evoca el sincretismo entre la deidad de los antiguos mexicanos, Tonantzin, y María, la virgen madre de Cristo, de la religión católica.
Como parte de la cosmovisión precolombina, señalan algunos autores, Quetzalcóatl y Cihuacóatl representaban el origen de la vida y de todas las cosas; en su pasado eran inseparables y aparecen ligados como las dos caras del principio dual, mujer y hombre, donde Tonantzin representa la parte femenina.
Cronistas como Fray Bernardino de Sahagún refieren que los nativos de esta tierra venían a rendirle culto en el cerro del Tepeyac a la diosa Cihuacóatl, llamada también Tonantzin, que significa «Nuestra madre», de lo cual hay testimonios de los misioneros del siglo XVIII.
«En este lugar que se nombra Tepeyac tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, que la llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa. Y venían a ellos de más de 20 leguas de todas las comarcas de México y traían muchas ofrendas», señala el cronista.
«La historia general de las cosas de la Nueva España», escrita por Sahagún, relata que «venían hombres y mujeres, mozos y mozas a estas fiestas. Era grande el concurso de gente en estos días y todos decían Vamos a la fiesta de Tonantzin.
Y ahora está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también llamada Tonantzin».
A la llegada de los españoles y con el proceso de adoctrinamiento, los evangelizadores construyeron templos católicos sobre los que consideraban paganos, y utilizaron las mismas costumbres con fines de devoción cristiana; así, los lugares de peregrinación se conservaron y sólo fueron sustituidas las imágenes.
Conservando elementos fundamentales, los nuevos iconos se adaptaron a la nueva visión del mundo, ejemplo de ello es el color verde-azul del manto de la Virgen de Guadalupe, idéntico al azul jade de Quetzalcóatl y color fundamental de la religión mexicana. SIGUE
En su libro «Tonantzin Guadalupe», el historiador mexicano Miguel León-Portilla muestra, de hecho, la relación que Guadalupe tiene con el antiguo pensamiento náhuatl: «con el simbolismo de la flor y el canto se pinta y matiza esta otra realización del encuentro de dos mundos».
En su texto, donde realiza una interpretación del Nican Mopohua o relato náhuatl que significa «Aquí se refiere.», y donde se da cuenta de las apariciones de la virgen, León-Portilla expone la estrecha relación de la Virgen de Guadalupe y Tonantzin.
«Ha llegado a la tierra florida, la de nuestro sustento, ha hecho suyos los cantos, las flores; sabe ya, sobre todo, que la noble señora celeste es su madrecita compasiva, es Tonantzin Guadalupe», describe el historiador, a partir del texto antiguo.
Con el paso de los años, «la lupita» como se le dice de cariño, se convirtió en objeto de devoción oficial y popular en la Nueva España, que se sustentó en la historia de las apariciones al indio Juan Diego, representando la dignificación e incorporación de esa raza, excluida por los recién llegados a la Nueva España.
De esta forma, criollos, mestizos e indios se unieron en la devoción común y la virgen ayudó a limar diferencias de castas, unidas por el fervor religioso y nacional.
«La Virgen de Guadalupe se convirtió en la representación colectiva del pueblo mexicano y también en símbolo de independencia sobre España y sus representaciones sagradas. Guadalupe ha sido para México quizás el más fuerte polo de atracción y fuente de inspiración e identidad que se vislumbra en el significado que ha tenido, en catástrofes como hambrunas, pestes, inundaciones durante el virreinato, y el papel predominante que jugó a lo largo del movimiento independentista y el revolucionario».
«Es por todos conocida, la imagen del cura Miguel Hidalgo, Padre de la Patria, cargando un estandarte con la imagen plasmada de la guadalupana, al igual que la del sacerdote José María Morelos, mientras llamaba al pueblo a la rebelión, más tarde el caudillo Emiliano Zapata enarbolaría también una bandera con la efigie de la Virgen Morena».
Así que en este escenario hoy nos congregaremos con los amigos Pedro Díaz García, Germán Ángel Melchor, Francisco Javier González, Mario Alfredo, el autentico doble del Buki, Mariano Cersa, Pablo Marín, y los que se acumulen para celebrar una fiesta en honor a nuestra señora Tonatzin-Guadalupe.
Información tomada de: Historia General de las cosas de la Nueva España de Bernardino de Rivera o Fray Bernardino de Sahagún, Gabriel Muñoz del portal http://antropologia-esoterica.blogspot.mx/p/diosa-coatlicue-tonantzin-guadalupe.html , del libro «Tonantzin Guadalupe», del historiador mexicano Miguel León-Portilla, y del portal http://noticias.terra.com.mx/mexico/virgen-de-guadalupe/tonantzin-origen-de-culto-a-guadalupana.










