Una tensa reunión de más de seis horas puso ayer un aparente punto final a la crisis institucional más grave que ha vivido el Mallorca tras su entrada en concurso de acreedores en mayo de 2010. Una semana de declaraciones cruzadas entre los miembros del Consejo de Administración que ha acabado con la salida de la familia Nadal del accionariado del club y con la llegada de un nuevo entrenador, Joaquín Caparrós, a falta de cerrar hoy los últimos detalles del contrato.
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Guerra y paz en el Mallorca









