El Cairo.-El Ejército egipcio fue puesto hoy en estado de alerta después que el ministro de Defensa general Abdel Fattah El Sisi pidiera manifestaciones populares el viernes para terminar lo que describió de violencia y terrorismo.
Poco después de la alocución del jefe militar, testigos comunicaron a Prensa Latina que un auto cargado de explosivos detonó en la ciudad de El Arish, en el Sinaí, matando a sus tres ocupantes, de filiación desconocida, el segundo atentado del día en esa península del oriente egipcio.
Essam al Erian, miembro de la dirección de la Hermandad Musulmana (HM, islamistas) anunció en rueda de prensa que a pesar de lo que consideró amenazas del general Al Sisi, las protestas en apoyo al defenestrado presidente Mohamed Morsi proseguirán y convocó a realizar una marcha del millón de hombres en todo el país.
Sus amenazas no evitarán que millones se manifiesten contra el golpe, dijo Al Erian dirigiéndose al general ante decenas de miles de islamistas concentrados hace tres semanas en el distrito de Ciudad Nasser, en el este metropolitano, demandando la reposición de Morsi, detenido en una locación desconocida.
El portavoz de la HM leyó una lista de demandas encabezadas por la reposición de Morsi en el sillón ejecutivo y el enjuiciamiento del general Al Sisi «por crímenes contra la humanidad».
La exhortación del ministro de Defensa, hecha durante la graduación de oficiales en la ciudad de Alejandría, fue apoyada por el Movimiento Tamarod (Rebelde), patrocinador de la recogida de 22 millones de firmas para impugnar a Morsi y organizador de las protestas multitudinarias que provocaron su deposición.
De su lado, el partido salafista Al Nour, que apoyó la defenestración del mandatario, anunció que sus miembros se abstendrán de participar en las protestas de ambos rivales.
En un acontecimiento separado, el presidente interino Adli Mansour, encabeza hoy las sesiones de una reunión de reconciliación a las que asisten el vicepresidente interino Mohamed El Baradei, representantes del Frente Nacional de Salvación, el Instituto Sunita de Al Azhar y de la iglesia copta egipcia, además de intelectuales y sindicalistas.









