Buenos Aires, 15 oct .-Cinco exmarinos argentinos juzgados por el fusilamiento de 19 prisioneros en la denominada Masacre de Trelew (1972) serán condenados hoy por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, en la sureña provincia de Chubut. La sentencia será dada a conocer este lunes a partir de las 13:00 hora local, precisó el Centro de Información Judicial y recordó que el miércoles pasado los imputados tuvieron la posibilidad de expresar sus últimas palabras antes conocerse el veredicto.
En el proceso, los exoficiales de la Armada Emilio Jorge Del Real, Carlos Amadeo Marandino, Luis Emilio Sosa y Rubén Norberto Paccagnini figuran como coautores materiales de 16 homicidios y tres tentativas de asesinato contra Ricardo Haidar, Alberto Camps y María Antonia Berger, quienes lograron sobrevivir.
Mientras, Jorge Enrique Bautista, el juez militar ad hoc que actuó tras la matanza de los prisioneros políticos, es acusado de encubrir esos delitos, y otros dos implicados en los trágicos acontecimientos quedaron fuera del proceso.
Se trata del almirante Horacio Mayorga, quien por razones de salud mental no se encontraba en condiciones de defenderse ante los tribunales, y del capitán Roberto Bravo, cuya extradición fue negada en el 2008 por el Gobierno de Estados Unidos, país donde reside.
Durante sus alegatos, el Ministerio Público Fiscal, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la querella que representa a familiares de víctimas pidieron que Del Real, Marandino, Sosa y Rubén Paccagnini sean condenados a prisión perpetua.
En tanto que para Bautista todos solicitaron dos años de prisión efectiva.
Los alegatos finales de la defensa concluyeron días atrás y en ninguno de los casos pudieron contradecir la extensísima plataforma probatoria aportada por la fiscalía y las dos querellas, declaró el abogado Germán Kexel, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Según la versión de la dictadura de Alejandro Lanusse y la Armada, la masacre del 22 de agosto de 1972 en la base Almirante Zar fue consecuencia de un presunto nuevo intento de fuga, algo negado por los tres sobrevivientes, quienes fueron secuestrados y desaparecidos durante la última dictadura militar.
Los 19 jóvenes fusilados en Trelew habían pactado su rendición con garantías una semana antes de la masacre, cuando fueron apresados al participar en un fallido escape del penal de Rawson, en el que otros seis prisioneros lograron completar la huida y llegar a Chile.










