Lo primero que muchos han pensado al salir de la primera proyección oficial de Eva en Venecia es cómo puede ser que la película no haya ido a concurso. Teniendo en cuenta los bodrios que se han podido ver estos últimos tres días en La Mostra y el bajísimo nivel de la competición (exceptuando los filmes de lengua inglesa que todos conocen a estas alturas) es incomprensible que una película impecable como esta haya tenido que jugar sus cartas en tierra de nadie. Hubo aplausos para la opera prima de Kike Maíllo y está claro que se los merecía ya que aunque el realizador parezca un debutante en esto de la pantalla grande, es en realidad un tipo de solvencia contrastada.
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‘Eva’ seduce en Venecia










